Por Fabián Bergero Octubre de 2022 Nos facilitan la vida. Nos divierten. Nos ofrecen sugerencias de música, películas y series que se acercan bastante a nuestros gustos y preferencias. Resuelven un montón de problemas que, sin ellos, nos llevarían tiempo y nos obligarían a tomar decisiones de entre un menú creciente de opciones. Los algoritmos, definitivamente, nos hacen la vida más fácil. Pero no es gratis. Esas fórmulas matemáticas funcionan a partir de infinidad de datos que cada persona cede gratuitamente a la web, a las plataformas y a las aplicaciones. Esos datos les permiten a los propietarios de esas tecnologías conocernos tan a fondo, que son capaces de decidir por nosotres y -sobre todo- convertirnos en puntos de venta; perfilarnos como candidatos a un crédito o como delincuentes potenciales. Incluso para que nos despidan. Las plataformas toman decisiones acerca de nosotros usando la información que nosotros mismos cedimos, filtrada mediante algoritmos. En este texto, les invitamos a meternos en el mundo mas oscuro que claro de los algoritmos. Conocer los aspectos positivos y los negativos. Explorar hasta dónde pueden llegar y tratar de conocer sus lógicas de funcionamiento. 1