© PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, vol. 78 (2022), núm. 301, pp. 1883-1888
doi: 10.14422/pen.v78.i301.y2022.014
BIBLIOGRAFIA, COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS
PENSAR DESDE EL ARTE Y LA TEOLOGÍA
LABARGA, F. (ed.), Arte y teología, XXXIV Simposio Internacional de Teología
de la Universidad de Navarra, Facultad de Teología, Universidad de Nava-
rra, Colección «Simposios Internacionales de Teología», 34, (Pamplona,
Eunsa, 2017), ISBN 978-84-313-3193-1, 336 páginas + ilustraciones.
La intención primera de este trabajo era hacer una simple recensión del libro editado en
2017 por Fermín Labarga, Profesor Adjunto de Teología Histórica de la Iglesia e Investigador
Agregado del Instituto de Estudios Riojanos, con ocasión del XXXIV Simposio Internacional
de Teología de la Universidad de Navarra. Lo que para mí eran, inicialmente, las actas de
un simposio, finalmente constituyeron un serio problema de reflexión teológica acerca del
importante solapamiento entre arte y teología y, muy especialmente, desde la segunda mitad
del siglo XX. Ofrezco, a continuación, un comentario de los resultados del simposio que dio
lugar a una excelente publicación y, al mismo tiempo, una reflexión sobre las ausencias temá-
ticas y los silencios que se habían producido y que señalan importantes presencias y sonoras
palabras para el panorama actual que nos ocupa.
Alguien decidió, al editar las Actas del XXXIV Simposio Internacional de Teología de la
Universidad de Navarra (Pamplona, 14-16 de octubre de 2015), decorar la portada del libro
con la vidriera de una catedral gótica. La idea de este diseño, aprobada por el editor, procedía
de KEN, una empresa de diseño gráfico y comunicación afincada en Pamplona, galardonada
con múltiples premios en su campo de especialidad. Decir esto ayuda a entender el libro que
la editorial Eunsa entregaba en 2017 a los lectores especializados en estudios de teología.
La metáfora visual de la vidriera gótica en la portada de este bello libro ayuda a com-
prender lo que pretendía el simposio: «ofrecer el espacio adecuado para un fructífero diálogo
entre artistas y teólogos, como desea la Iglesia y ya puso de relieve el Concilio Vaticano II»
(p. 10). Estas palabras acerca de la intención del simposio tienen un cierto truco. El título
«Arte y teología» apunta a este solapamiento entre la representación estética de la realidad
mediante la técnica del artista y el estudio de Dios y nuestro conocimiento racional de la sus-
tancia divina. Aquí se daba por supuesto que se trataba de estudiar la relación entre el arte
y la teología católica. Muchos, es lo que suponemos: por el contexto y la dilatada trayectoria
(cronológica y conceptual) de estos simposios en la Universidad de Navarra. Porque uno de
los objetivos del comentario es preguntarse, más que por el arte, por las variaciones de la
teología del arte que se dibujaron en el horizonte de este simposio.
No se trata ahora de ser suspicaces en la reseña de un libro, sino de definir bien cuáles son
los límites y las limitaciones del tema que se va a tocar. Es muy interesante observar que, por
ejemplo, la ponencia de Federico Aguirre Romero, «Iconos. Arte y teología» (pp. 151-172), va
a basarse fundamentalmente en autores de la teología ortodoxa que, a raíz de la revolución
rusa de 1917 y sus sucesivos desarrollos en el mundo soviético, fueron empujados hacia fuera
de Rusia. Estos notables teólogos y pensadores contribuyeron no sólo a mantener la comu-
nidad ortodoxa de la diáspora sino, sobre todo, a repensar su tradición en el contexto físico,
histórico y cultural de la Cristiandad latina, tanto católico-romana como protestante
1
. Parte
de la ponencia del propio editor del libro, Fermín Labarga («El rostro de Cristo en el arte»,
1
P. RODRÍGUEz, «Prólogo», en: M. de Salis Amaral, Dos visiones ortodoxas de la iglesia: Bul-
gakov y Florovsky, (Pamplona, Eunsa, 2004) 11.