165 ERAE, XVII (2011) El traje, pensaban las damas de la aristocracia y de la burguesía del siglo XIX, debe disfrutarse en sociedad, porque el objeto de la moda, como el de cualquier otro signo, es la comunicación, mirar y hacerse mirar. Los escena- rios indumentarios decimonónicos fueron los salones, los paseos, especial- mente en Madrid el Paseo del Prado, los bailes y los teatros. 2 A esta propaga- ción del valor social de la indumentaria ayudarán desde muy temprano los periódicos y las revistas, transmisores y constructores de mensajes que se difunden de forma elitista durante la Ilustración y masiva durante la edad contemporánea. 3 Los medios de comunicación social nos dan pistas históricas de la indu- mentaria que utilizaba o que caracterizaba a una sociedad, son fuente cultu- ral, sociológica y del conocimiento de las modas. Los medios recogen o mar- can el gusto o la tendencia en la vestimenta y aunque la influencia de los mis- mos es acusada a partir de la consolidación de la sociedad de masas, a media- dos del siglo XIX, las informaciones que ofrecen las publicaciones periódicas en relación a la indumentaria son anteriores. Algunas publicaciones de crítica social y de costumbres del siglo XVIII, 4 captaron el desfile de personajes de la época y los plasmaron con atributos y Emblemata, 17 (2011), pp. 165-178 ISSN 1137-1056 INDUMENTARIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN GEMA MARTÍNEZ DE ESPRONCEDA SAZATORNIL 1 1 Profesora Titular de Historia Moderna y Contemporánea, Historia de los Medios de Comunicación, Departamento Historia Moderna y Contemporánea, Universidad de Zaragoza. 2 «La fiesta juega otro papel en la difusión de la moda, pues condensa el tiempo de señali- zación… En un tiempo incomparablemente reducido, una gran multitud de personas que se hallan reunidas en un espacio mínimo, pueden observar todas las novedades que se exhiben», Rene König, Sociología de la Moda, Barcelona, Colección beta, 1972, p.43. 3 «Desde hace algunos años no hay en París, y creo que lo mismo sucede en las demás capi- tales de Europa, no hay, repito, periódico de noticias que no dedique una sección casi diaria a la crónica de salones», La última Moda, Madrid, 1900, año XII, nº 627, p. 2. 4 A imagen de The Spectator (1711-1714) influyente publicación inglesa en la que sus autores Joseph Addison y Richard Steele se sitúan como espectadores de la humanidad y hablan a través de un personaje ficticio Mr. Spectator sobre las costumbres de su sociedad, surgieron en España publicaciones semejantes como El Pensador (1762-1767) de José de Calvijo y Fajardo en el que se hacía crítica de las costumbres que el autor tenía por nocivas, más adelante el periódico que