La última oleada de movilizaciones (2002-2004 ) Marc Pradel, Marisa Duarte, Rosa Carbó y Tomás Herreros *] Presentación En el año 2002 se quebró el silencio de la sociedad civil [1] sobre el que había gobernado la derecha en España. Un conjunto de factores dio lugar a una secuencia de protestas que comenzaron en los primeros meses del año (coincidiendo con el semestre de presidencia española de la Unión Europea) y finalizaron dos años después, llevándose por delante al gobierno conservador. En este artículo se analizan las principales acciones de protesta que ocurrieron durante el período que va de marzo de 2002 a marzo de 2004. En primer lugar, se establece una sintética definición de ciclo de protesta; en segundo lugar se analizan las condiciones sociales que posibilitaron la reacción. En el tercer apartado se describen los principales episodios que constituyen la oleada de movilizaciones a partir de los detonantes, los actores involucrados, las reivindicaciones y las acciones, etc. Esta descripción se realiza de forma cronológica, tomando como referencia de cada movimiento el punto álgido de la protesta, así como su ámbito de actuación. Un nuevo apartado analiza qué tipo de actores se movilizaron, qué papel tuvieron los diversos medios de comunicación, qué efectos tuvo la protesta sobre el sistema político y se evalúa en qué medida podemos decir que hemos sido testigos y/o partícipes de un ciclo de protesta. El ciclo de protesta El estudio de los movimientos sociales recurre al concepto de ciclo de protesta para tratar aquellas secuencias de confrontación que cumplen una serie de características: a) la exaltación del conflicto que atraviesa por completo el sistema social (desde las relaciones industriales, a las calles, a las aldeas o las escuelas); b) la difusión geográfica y sectorial de la protesta; c) la importancia de las organizaciones de movimiento, no siempre controladas por uno de ellos, que actúan a partir de acontecimientos impredecibles; d) la producción de nuevos marcos de significado, y e) la expansión de los repertorios de contestación, creando nuevas formas de protesta; desde las más institucionales y pautadas a actividades de mayor confrontación y versatilidad táctica (Tarrow, 2002, pp. 105-106). Cada una de estas dimensiones se presenta primero de manera creciente y luego decreciente hasta recobrar la relativa paz social. Las innovaciones en la protesta se producen en la cima del ciclo, en el «momento de locura» (Tarrow, 2002, p. 99), y se incluyen, de forma momentánea, en el repertorio de protesta. El repertorio es un conjunto de medios para efectuar demandas de distinto tipo, acotados por los recursos, por la familiaridad con que se recurre a ellos y por la experiencia en utilizarlos (Traugott, 2002). Tal y como señala Tarrow, únicamente cuando la innovación se difunde y pasa a ser una práctica rutinaria podremos señalar que esta ha pasado a formar parte del repertorio de lucha (la acción se hace modular). Los momentos de locura no transforman directamente los repertorios sino que «contribuyen a su evolución a través del desarrollo dinámico de ciclos mayores de