1211 © UNED Revista Signa 25 (2016), págs. 1211-1216
CONTRA LAS MUSAS DE LA IRA. EL MATERIALISMO
FILOSÓFICO COMO TEORÍA DE LA LITERATURA
Jesús G. MAESTRO
(Oviedo: Pentalfa Ediciones, 2014, 460 págs.)
Contra las musas de la ira, de título sugestivo y con un subtítulo muy transparente,
como su propio autor afrma, no es “un manual”, sino un sistema de pensamiento.
Después de La Academia contra Babel, Genealogía de la Literatura o Crítica de la razón
literaria, obras basadas en el Materialismo Filosófco de Gustavo Bueno, Jesús G. Maestro
vuelve a ofrecernos un trabajo monumental, hasta el punto de parecer defnitivo, si no
fuera porque la literatura, “irónicamente, sobrevive a todas sus interpretaciones”.
El propio autor expresa un profundo pesimismo respecto a la suerte en la recepción
de esta “metodología eminentemente crítica”, bien explícito en la conclusión. Ya desde
las primeras páginas se descubre una “inevitablemente” demoledora visión sobre los
destrozos de lo que se denomina “posmodernidad”, y sobre el estado actual, e incluso
futuro, del mundo académico y teórico-literario.
Estructurada en ocho capítulos de extensión desigual y otras tantas codas, la
exposición abarca “las áreas esenciales” de un sistema creado por Gustavo Bueno.
En los capítulos I y II, Maestro comienza recordando al lector que el Materialismo
Filosófco es siempre una reacción “contra”, preposición que no por casualidad abre el
título de la obra. En el caso que nos ocupa, el autor parece escribir contra la ausencia
de criterios científcos en el contexto actual la Teoría de la Literatura. Su fnalidad no es
otra que demostrar que “la literatura es inteligible” (en una sociedad a la que le preocupa
más la gestión de los sentimientos que su interpretación); su objetivo no es la literatura,
sin más, sino los materiales literarios: autor, lector, obra y transductor. El Materialismo
Filosófco no se presenta como una “doctrina absoluta”, sino como una metodología
científca, crítica y dialéctica; y por el contrario, nunca ideológica, ni moral, ni como una
suma de opiniones banales que tanto abundan, y desde las que se sustituye la ciencia
por la ideología y la dialéctica por el diálogo.
Así, racionalismo, crítica, dialéctica, ciencia y symploké son los cinco postulados que
la vertebran. El último, heredero de Platón, supone una disposición atributiva (y no
distributiva) de los materiales literarios. Ninguna idea está aislada, y la realidad se concibe
como una “pluralidad infnita” de partes que participan en el “todo” de un modo específco
y distintivo. En otras palabras, ni todas las ideas están relacionadas de forma única con