RESEÑAS DE LIBROS 193 negativa que ella ofrecía de Auxilio Social en La sonrisa de Falange. Sin embargo, la regeneración de los más pequeños a través de la disciplina y la reli- gión estuvo muy lejos de llevarse a la práctica y muchos de los entrevistados forjaron una identidad crítica, cuando no claramente disidente, con res- pecto a la dictadura, manteniendo generalmente una continuidad con sus identidades familiares. Los testimonios confirman la rígida reglamen- tación y disciplina y los duros castigos que se aplica- ban, que iban mucho más allá de los “castigos pocos y justos” de que se hablaba oficialmente (p. 166): el recurso a ellos y a las humillaciones públicas estaba a la orden del día. Más allá de los castigos se destaca la falta de afectos y el aislamiento, en los que influía la separación por sexos y edades aplicada de forma muy rígida y que llevó a la separación de hermanos, las escasas salidas del hogar por las dificultades de los padres, un régimen de visitas muy estricto, la censu- ra e inspección de la correspondencia o la existencia de un ocio vigilado y muy limitado. Además, la comida era escasa y mala y, por esto, las vivencias no controladas por los responsa- bles de los centros se centraban en la búsqueda de comida frente al “hambre tremenda” de que habla uno de los entrevistados (p. 178): “masticábamos la suela de crepe de los zapatos”, papel, bichos y hasta “los devueltos”, recuerda otro (pp. 181-182). La lógica económica de la posguerra se utiliza para explicar el hambre, pero no puede explicar la sed que se pasaba: “Cuando llueve, llueve agua, basta- ría con poner unos pucheros…” (p. 183). Y es que el libro está escrito con una gran seriedad y rigor, pero también con una gran sensibilidad hacia la dureza de las experiencias cotidianas vividas por los entrevistados y hacia sus anécdotas, que se mueven entre la tristeza y la ingenuidad de sus entonces visiones infantiles y cuyos testimonios están llenos de contradicciones y ambivalencias. Las formas de enfrentarse a esta situación, como en otros casos de establecimiento de un poder disciplinario, fueron variadas y se movieron, como resume el título de un apartado del libro y se refleja en los testimonios, “entre la indiferencia, la aceptación y el rechazo”. Los mecanismos para sobrevivir, individuales o colectivos, que se pueden incluir en el difuso concepto de “resistencias coti- dianas” incluyeron establecer pocas pero fuertes relaciones de amistad, dibujar, relatar historias, modificar letras de canciones, intentar mantener los vínculos familiares –especialmente entre los hermanos– o escapar de los hogares, mecanismos que se analizan con detalle en el libro. Como concluye la autora, aunque se hablaba en la época y se sigue hablando de “los niños del Auxilio Social”, son un colectivo heterogéneo y carecen de una identidad colectiva como tales, aun- que sí tienen un deseo de reconstruir su historia personal. En este sentido, es imprescindible men- cionar la serie de comics Paracuellos, sobre el hogar de Paracuellos del Jarama, escrita por Carlos Jiménez, él mismo niño del Auxilio Social y uno de los entrevistados en este libro. Sí coinciden los entrevistados en haber construidos sus identidades no solo en torno al concepto de víctimas, sino tam- bién al de supervivientes: como dice uno de ellos, “hemos sobrevivido muy fuertes” (p. 288). Este libro destaca, además de por la novedad de su objeto de estudio concreto, por mostrar el papel de la memoria, las experiencias previas y la subjetividad en la historia, en la construcción de las identidades y memorias colectivas, y en la confor- mación de los actores sociales –individuales y colectivos– que son los protagonistas del desarrollo social y, por tanto, son de gran importancia en el estudio histórico. Destaca también la importancia de las fuentes orales, no solo para llegar a donde no llegan las escritas, sino también para bucear en las complejidades de la memoria subjetiva. Y es que, aunque coexisten memorias diferentes y el conoci- miento histórico debe ir más allá de ellas, las memorias son también objeto de la historia y, al influir en los sujetos históricos, influyen en el des- arrollo de la historia misma. Cuenca Toribio, José Manuel, Evolución socio- política del siglo XX. Una introducción. Córdoba, Universidad de Córdoba, 2012, 220 pp. Por Francisco de Paula Villatoro Sánchez (Université Paris Ouest Nanterre-La Défense) La conclusión de una centuria ha sido siempre motivo de reflexión entre los profesionales de las ciencias sociales y humanísticas, más aún entre los historiadores, dedicados de lleno al estudio del tiempo. En el caso concreto del siglo XX motivos específicos, más allá de su evidente cercanía, hacen sugerente su estudio y su análisis a los ojos de la his- toriografía. Así, el siglo donde probablemente el ser humano ha alcanzado sus mayores cuotas en todos los ámbitos, tanto desde el punto de vista positivo