Área: América Latina - ARI Nº 8/2004 Fecha 22/1/2004 Mentiras y verdades en torno a la Cumbre de las Américas Carlos Malamud Tema: La última Cumbre de las Américas celebrada en Monterrey ha generado un amplio seguimiento por parte de la prensa internacional. En la explicación de lo ocurrido en ella ha primado más el tópico que el análisis, la descripción que la reflexión. Entre los lugares comunes vinculados a los resultados y conclusiones de la cumbre regiomontana están los siguientes: 1) la cumbre fue un fracaso; 2) en ella se produjo un renacer del antinorteamericanismo, que se vio acompañado de una actitud más independiente de los países latinoamericanos frente a los EEUU (lo que, en definitiva, significa que la Cumbre fue evaluada en sentido Norte-Sur); y 3) hemos asistido a la consolidación de un nuevo eje latinoamericano (Caracas-Brasilia-Buenos Aires), de orientación izquierdista, y con preocupación por lo social frente al materialismo de Washington. El presente análisis intenta responder a algunas de estas cuestiones, matizándolas adecuadamente, a fin de poder avanzar en el entendimiento de las relaciones hemisféricas. Resumen: En la Cumbre de las Américas, celebrada en Monterrey los pasados 12 y 13 de enero se reunieron los mandatarios de los 34 países que forman parte del sistema panamericano. Cuba no participó de la cumbre, por no pertenecer a dicho sistema, ya que fue expulsada de la OEA (Organización de Estados Americanos) en 1961, cuando, tras la Revolución Cubana, se estimó que su régimen era incompatible con la institucionalidad regional. La agenda de la Cumbre era apretada y contenía temas sumamente diversos como el ALCA, la seguridad hemisférica y la lucha contra el terrorismo, la defensa de la democracia y el combate contra la corrupción y las desigualdades sociales y la necesidad de enfrentarse a la pobreza. Más allá de las discusiones plenarias, y las intensas negociaciones bilaterales (la verdadera comidilla de la Cumbre), existía el compromiso de elaborar una Declaración Final, la Declaración de Nuevo León, que expresara, por consenso, el sentir de los mandatarios presentes. Era complicado acercar las posiciones enfrentadas de EEUU y Venezuela, por solo poner un ejemplo, lo que terminó descafeinando claramente el documento final. Pese a ello, las discusiones fueron abiertas e importantes y permitieron restablecer el diálogo panamericano, prácticamente hibernado desde los atentados del 11-S. Análisis: Como era de esperar, la declaración final de la Cumbre de las Américas terminó siendo bastante descafeinada. Ninguno de los temas centrales inicialmente propuestos (ALCA y apertura de los mercados, lucha contra la corrupción, seguridad y combate al terrorismo o política social) fue abordado frontalmente en la declaración final y ni siquiera se elaboraron planes concretos para llevar a la práctica algunas de las conclusiones alcanzadas. En realidad, todos los acuerdos alcanzados fueron pasto de los compromisos tejidos entre los países asistentes y la retórica dominante. Si a esto le 1 Carlos Malamud Investigador Principal, América Latina, Real Instituto Elcano