Área: América Latina - ARI Nº 61/2009 Fecha: 13/04/2009 La política exterior de Ecuador: entre los intereses presidenciales y la ideología Carlos Malamud y Carola García-Calvo * Tema: La política exterior de Ecuador, enmarcada en el “gobierno de la Revolución Ciudadana” de Rafael Correa, es complemento del proyecto de “Patria, altiva, digna y soberana”. Así, ha adoptado una serie de posiciones y alianzas basadas “en la defensa de la soberanía y la integración regional”, algunas muy controvertidas y de un marcado carácter ideológico, que han comprometido la imagen internacional del país. Resumen: Tres años después de la llegada de Rafael Correa y su Movimiento Alianza País al poder, tres cancilleres han pasado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. El último, Fander Falconí, de un perfil más académico y con un cierto sesgo ideológico, tiene la confianza presidencial –fue fundador de Alianza País– para reestructurar los mecanismos de designación de los diplomáticos. La política exterior está básicamente dirigida por Correa, con su estilo personal de gobierno, y se trata de que Exteriores la acompañe y no la dificulte. La búsqueda de la confrontación se ha convertido en una constante de su gestión, tanto nacional como internacional. A esto se suma cierta cercanía con las posiciones de Venezuela y Bolivia, el deterioro de la relación con Colombia y EEUU, el acercamiento a Irán y Rusia, y la adopción de decisiones controvertidas en materia de deuda e inversión extranjera, que han complicado la relación con socios fundamentales como EEUU, Brasil y España. Análisis: Rafael Correa encara su tercer año de mandato con índices de popularidad sin precedentes. Al cumplir dos años en el cargo tenía un 60%, una cifra destacada ya que ninguno de sus predecesores había registrado una aprobación superior al 40% en su segundo año. Tras una década de convulsiones políticas, con la salida precipitada de ocho presidentes por la presión popular, Correa ha gozado de una calma social inédita y gran adhesión a su gestión. Esto ha sido propiciado por la bonanza económica del pasado lustro, centrada en el sector petrolífero, que aportó las divisas necesarias para llevar a cabo un ambicioso programa de políticas sociales. En diciembre de 2008, el 63,9% de los ecuatorianos aprobó en referéndum la nueva Constitución, que entre otras cuestiones permite la reelección presidencial. Esta Constitución sintoniza con las de Venezuela (1999) y Bolivia (2009), impulsa el “socialismo del siglo XXI” y está marcada por un fuerte estatismo. Según Correa, en su discurso a la nación de 2009, es “la mayor realización de este segundo año de revolución ciudadana”, que “permite superar el… el neoliberalismo” y “nos distancia de los nefastos paradigmas que hoy vemos fracasar a nivel planetario”. El texto promueve un amplio catálogo de derechos ciudadanos y la recuperación de los sectores estratégicos, como hidrocarburos y agua. * Carlos Malamud, investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América de la UNED; y Carola García-Calvo, Real Instituto Elcano. 1