MÁS DATOS SOBRE EL HUNDIMIENTO DEL KOMSOMOL José Luis INFIESTA PÉREZ Historiador Desde hace muchos años, con mayor o menor fortuna me he dedicado al estudio de diversos aspectos de nuestra guerra civil, sobre todo los de tema naval, por los que siento una especial preferencia. Entre ellos figura el del hundimiento del mercante soviético Komsomol· por el crucero nacional Cana- rias, que siempre me ha interesado por no haber podido comprender cómo, dados los antecedentes de este barco ruso que había dejado en España uno o más cargamentos de armas, al ser detenido por el Canarias se apresuró éste a hundirlo a cañonazos sin intentar reconocer su carga ni apoderarse de ella, pues cabía suponerla muy valiosa. Ahora, al aparecer el completísimo estudio de los hermanos Moreno, he tenido la esperanza de que resolvería todas mis dudas. No ha sido así. Según fuentes soviéticas, con el importe de las colectas realizadas en las fábricas y otras instituciones en favor de los damnificados en la guerra de Espa- ña, que enseguida alcanzaron los 50 millones de rublos, se adquirieron alimen- tos y ropas que fueron rápidamente enviados por mar a España. El primer barco que zarpó con uno de tales cargamentos fue el Neva, de 3.113 toneladas, salido de Odesa el 8 de septiembre de 1936, que llegó a Cartagena el 25 de dicho mes al mando del capitán Korenevsky. El segundo fue su gemelo, el Kuban, que realizó idéntica travesía al mando del capitán Dayenko. El Zyrianin, de 2.593 toneladas, al mando del capitán Borsenko, fue el tercero; atracó el 14 de octubre en Barcelona donde recibió un triunfal recibimiento, al que acudió el cónsul, Antonov Ovsenko. El Neva realizó un segundo viaje, rendido en Alicante el 18 de octubre, y poco después lfegó el Turkis. Durante estos cinco viajes, siempre según fuentes soviéticas, llegaron a España 1.000 toneladas de mante- quilla, 2.200 de azúcar, 300 de margarina, 25 de artículos de confitería,.4.130 de trigo, 3.500 de harina, 2.600 de pescado ahumado, 300 de tocino y carnes ahumadas, 2 millones de latas de conserva, 125.000 botes de leche, café y cacao, y 10.000 prendas de ropa. Parece ser que estos barcos transportaban solamente tales provisiones, pero también pudiera ser que entre ellas llegaran algunas armas, y en este sentido poseo el relato de un espía italiano en Barce- lona en aquella época. Es sintomático que, a pesar de las facilidades de un gran puerto como el de Barcelona -posiblemente el mejor dotado de Espa- ña-, los barcos rusos con armas que enseguida empezaron a llegar no recala- ran nunca en él, lo que pudo ser debido al temor de que dichas armas cayeran en manos de los anarquistas, pues se consideraba a Cataluña dominada por los partidarios de tal ideología. Año 2000 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 85