102 CuCo, Cuadernos de cómic número 3. Diciembre de 2014 CuCoCrítica Te Private Eye Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente Panel Syndicate, 2014 R esulta cuanto menos curioso que un hombre que huye de las hoy omnipotentes redes sociales, que no tiene twitter, ni facebook, cosa casi obligada hoy en día para un artista como medio de pro- moción, sea el responsable de llevar el cómic digital a un nuevo nivel escribiendo un cómic que habla precisamente sobre el peligro de internet y las redes sociales. Todo un poco irónico. Que el cómic digital es algo que no termina(ba) de arrancar parece claro, los diversos modelos que se han puesto sobre la mesa no han logrado involucrar al público y, a pesar de que todas las grandes editoriales disponen de su propio catálogo de cómics digital y fomentan y promocionan el mismo, es un negocio que no llega a ser tan renta- ble como algunos pensaban. Desde luego no es la panacea, ni el futuro de la industria. Ni mucho menos el presente. Al fnal ha resultado ser, mal que les pese a los gurús, un nicho de mercado más, igual que pueden ser los quioscos o las grandes superfcies, una opción más de la que el afcionado puede disponer. Pero el gran acierto de Brian K. Vaughan y Marcos Martín no es la reinvención del cómic digital, aunque a ello también han contribuido notablemente, sino la demostración de que otro modelo de negocio es posible para el cómic llamémosle “americano” y por extensión, como ya es una realidad en la misma Panel Syndicate con el Universe! de Albert Monteys demuestra para cualquier otro tipo de cómic. Panel Syndicate es la prueba viviente de que el modelo de negocio clásico de autor-editorial-distribuidora-librería-lector ya no es ni mucho menos el único posible y han creado uno en el que la obra recorre el camino directo desde el