Las prácticas teatrales y el envejecimiento activo: posibilidades y problemáticas Manuel F. Vieites 1 Introducción El Génesis, ese magnífico monumento cultural que para algunas religiones es libro sagrado que contiene la palabra revelada, narra la creación del mundo conocido en seis días, tras los que el Ser Supremo, por algunos llamado Jehová, se toma un día de descanso, que santifica. Por eso en tantas culturas occidentales de los siete días de la semana uno se dedica a descansar, si bien ese mandato del Señor se cumple con mayor o menor rigor en función de las tradiciones religiosas y de las necesidades de la lucha por vivir. Nace así la idea del descanso, de un tiempo en el que se abandona la actividad cotidiana para ocuparse de otros asuntos y obligaciones, en ritos, fiestas y celebraciones, o en nada simplemente. Se perfila así lo que denominamos tiempo libre, y, con él, el ocio (CROSS, 1990; KOSHAR et al., 2002; GOMES; ELIZALDE, 2012). Con el desarrollo de la civilización industrial, avanzado el siglo XIX, aparece otro tiempo en el que cesa la actividad productiva de las personas debido a que su fuerza de trabajo ya no resulta rentable y poco a poco va cobrando fuerza la institucionalización del “retiro” o “jubilación”, y, con ella, el abono de una “pensión” a 1 Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Santiago de Compostela. Docente en la Facultad de Educación de la Universidad de Vigo y en la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia, en las áreas de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Teatral respectivamente. E-mail: mvieites@uvigo.es