Trayectorias CON-TEMPORÁNEA. Toda la historia en el presente 1ª primera época, vol. 9, núm. 17, enero- junio de 2022, ISSN: 2007-9605 https://con-temporanea.inah.gob.mx/trayectorias_Abraham_Nahon_num17 178 La defensa de las literaturas indígenas y del pensamiento de los binnigula’sa’ (Víctor de la Cruz, in memoriam) Abraham Nahón El 9 de septiembre de 2015 murió el poeta, editor, historiador, crítico, traductor y escritor binnizá Víctor de la Cruz (Juchitán, Oaxaca, 1946-Ciudad de Oaxaca, 2015). Lo conocí en el CIESAS Pacífico Sur —en ese momento CIESAS Istmo, ubicado en las instalaciones de la colonia Reforma—, donde trabajé por unos 14 años (del 2000 al 2014), coordinando y realizando proyectos de investigación en comunida- des indígenas y afromexicanas con el reconocido antropólogo Salomón Nahmad. El cubículo de Víctor de la Cruz, localizado en la segunda planta, le hacía pasar nece- sariamente frente al sitio desde donde trabajábamos. Así que varias veces al año coincidíamos en ese lugar de encuentro y la charla, siempre salpicada por la ironía y el humor, giraba en torno a las investigaciones en curso o sobre alguna ineludible noticia del momento. Recuerdo que era notoria la llegada de Víctor. Con un gran vozarrón, iba intercam- biando frases o comentarios con quien hallaba en su camino; a veces daba la sen- sación que llevaba la palabra como una espada desenvainada, dispuesto a respon- der con agudeza, con lucidez o con un humor ácido. Era más bien de espíritu le- vantisco, inquieto, perturbador. No todos los investigadores y colegas resistían sus comentarios caústicos, además, su extenso conocimiento y la agudeza de su ironía, la ejercía por momentos en críticas lapidarias, restándole posibilidades de ser “po- líticamente correcto” y lograr una “buena” fama, la cual se notaba que en ese mo- mento de su vida para nada buscaba. Pero una vez que alguien podía franquear sus incitaciones y sus punzantes juegos verbales, se podía conocer a un intelectual so- lidario, humanista, rebelde y crítico perpicaz. Tuve la fortuna de coincidir con él en dos actividades vitales y marginales que Víctor ejerció magistralmente: escribir poesía y hacer una revista cultural independiente. Una vez que le obsequié la revista Luna Zeta —la cual dirigí, imprimiéndose de 1998 a 2014—, como me ha sucedido con algunos “revisteros” y artífices de proyectos