Negada y omnipresente: un debate sobre sexualidad en el Uruguay del Novecientos i Al menos hasta Freud, el discurso sobre el sexo - el discurso de científicos y teóricos - no habría cesado de ocultar aquello de lo que hablaba. M. Foucault, La voluntad de saber Mientras la psiquiatría nacional se interesó más por los aspectos técnicos del "Psico-análisis", durante un debate suscitado en torno a la educación sexual en 1921, se encuentra una recepción de aspectos más teóricos referidos a la sexualidad, por médicos de otras especialidades. Al decir de J.P. Barrán, “ninguna época en la historia uruguaya fue tan puritana, tan separadora de los sexos" y demostró tanto horror a la sexualidad como el Novecientos ii . Secularización, eugenismo, e institucionalización de la salud, se conjugaron persiguiendo ese objetivo y a los sujetos, acompañando el desplazamiento de la moralización de la medicina a una medicalización de la moral (Barrán, 1995). Los médicos serán los agentes civilizatorios más eficaces de la represión sexual, sostenidos en el prestigio de la ciencia, embanderados en un terror por las enfermedades venéreas, “contribuyeron a la conversión de la culpa y el pudor ante la sexualidad, en sentimientos permanentes del uruguayo "civilizado" del Novecientos”. (Barrán, 1995, p.133). Los apocalípticos médicos del Novecientos, creían que el hombre estaba al borde de su desaparición o “degeneración” en una especie inferior, bajo los efectos combinados del alcoholismo, la sífilis y la tuberculosis. Las ideas fundamentales del eugenismo iii lograron una importante difusión en Uruguay desde 1900 a 1940, a pesar de que ni el término “raza”, ni el término “nación” prendieron en los uruguayos, se habló más de "especie humana" y del efecto destructor que tenían el “triunvirato” compuesto por estas enfermedades, al que se sumaron los enfermos mentales. (Barrán, 1995, p. 206). En este sentido, en 1921 se destaca el proyecto presentado por el diputado Mateo Legniani que