576 Enferm Infecc Microbiol Clin 2005;23(9):573-7 Cartas científicas sica normal. En la analítica destacaba GOT de 141 U/l, GGT 109 U/l y LDH de 827 U/l. La proteína C reactiva era de 127 mg/l y el proteinograma era normal. Los linfocitos eran de 1.300/l. La VSG era de 23 y el fibri- nógeno de 575 mg/dl. Las serologías realizadas con inmunofluorescencia indirecta fueron negativas para IgM e IgG de Coxiella burnetti, Rickettsia conorii y para virus de hepatitis B, C, A, VIH, CMV y VEB. Positividad de IgG de Chlamydia pneumoniae (1/256) y 1/40 para Mycoplasma pneu- moniae. IgG positiva de Toxoplasma con IgM negativa. La aglutinación para P. mirabillis, S. typhi, S. pa- ratyphi y rosa de Bengala fueron ne- gativas así como las pruebas treponé- micas y no treponémicas frente a lúes. Veinte días después se objetivó una positivización en la serología por inmunofluorescencia indirecta de C. burnetti con una IgM positiva y una IgG de 1/5.120 sin cambios en resto de serologías con hemocultivos negativos. La radiografía de tórax era normal. La ecografía abdominal, realizada con un transductor de alta resolución y de 2-5 MHz mostra- ba el bazo aumentado de tamaño (14,5 × 8 cm) con hilio vascular dentro de límites normales con múltiples imágenes puntiformes ecogénicas su- giriendo granulomas. Un mes des- pués se objetivó disminución de la esplenomegalia con presencia de múl- tiples focos hiperecogénicos milimé- tricos en el parénquima con evolución favorable respecto a control previo. El paciente evolucionó satisfactoria- mente con desaparición de la fiebre y de la cefalea. Dado que se encontraba asintomático cuando se llegó al diag- nóstico se decidió no instaurar anti- biótico. La fiebre Q es una antropozoonosis de distribución mundial causada por C. burnetti que se transmite al hom- bre por vía oral o por inhalación de ae- rosoles infectados por animales. Las fuentes de infección del ser huma- no son el ganado bovino, carneros y cabras infectadas. También pueden transmitirlo los gatos, conejos y perros infectados. Las personas con mayor riesgo son los veterinarios, trabajado- res de mataderos y gente en contacto con animales infectados. El período de incubación oscila entre 14 y 39 días. La clínica de la fiebre Q pasa a menu- do inadvertida pudiendo ser asinto- mática. En una epidemia ocurrida en 1983 en Suiza de 415 casos de fiebre Q 224 no presentaron síntomas y sólo el 2% precisó ingreso 4 . En un estudio en la zona norte de Huelva se llegó a la conclusión de que por los resultados del estudio de prevalencia cabría espe- rar mayor incidencia de fiebre Q en la zona, por lo que habría que conside- rar que la mayoría de casos cursen de forma autolimitada, sin requerir asis- tencia médica 5 . La clínica más fre- cuente es la de cuadro febril autolimi- tado y síndrome seudogripal 6 . Puede presentarse como hepatitis, neumonía y más raramente como meningoence- falitis, meningitis, pericarditis, mio- carditis y exantema maculopapular purpúrico. La presentación como neu- monía es la más frecuente en Nueva Escocia, País Vasco y Suiza. La mayo- ría de los casos son leves con tos no productiva y fiebre. La hepatitis pue- de presentarse de varias formas: con hepatomegalia e ictericia, con fiebre e hipertransaminasemia y como fiebre prolongada con granulomas hepáticos en forma de “donuts”. En el diagnósti- co diferencial de un paciente con cefa- lea, fiebre y disfunción hepática ha- bría que considerar este diagnóstico, por lo que estaría indicado solicitar se- rologías para fiebre Q entre otras (como para Brucella y CMV), preci- sándose a veces de biopsia hepática o de médula ósea siendo el hallazgo de lesiones lipogranulomatosas muy su- gestivo 7 . Debería considerarse la fie- bre Q en el diagnóstico diferencial de síndromes febriles adquiridos en la co- munidad 8 . Los hallazgos de laborato- rio en la fiebre Q son inespecíficos y el germen no se aísla en cultivos sintéti- cos. Por lo tanto, el diagnóstico se rea- liza habitualmente mediante técnicas serológicas (fijación de complemento o inmunofluorescencia indirecta). El cri- bado se realiza con anticuerpos antifa- se II con suero diluido al 1/50, los posi- tivos se diluyen y se testan para presencia de anticuerpos antifase I y II (IgG, IgM e IgA). La seroconversión habitualmente se detecta de 7 a 15 días después de los síntomas, en nuestro caso ocurrió en la tercera semana. Un título de 200 IgG y 50 IgM contra fase II indica infección aguda mientras una IgG 1.600 fase I sugiere infección crónica. La fiebre Q aguda es habitualmente una enfermedad leve que se resuelve espontáneamente. Lo recomendado es el tratamiento con doxiciclina 100 mg/ 12 h 14 días 9 . Cuando se llegó al diag- nóstico de nuestro paciente, estaba asintomático y los granulomas esplé- nicos habían disminuido por lo que no se pautó antibiótico. La característica fundamental de nuestro caso es la presentación con fiebre y esplenomegalia granulomato- sa sin granulomas hepáticos ni afecta- ción pulmonar. Cabe destacar que no hemos hallado ningún comentario en Medline sobre granulomas esplénicos en relación con infección de fiebre Q. Nos gustaría recalcar además el papel de la hospitalización a domicilio en este caso pudiendo realizarse un correcto diagnóstico y un cercano se- guimiento sin requerir ingreso hospi- talario. Humberto Mendoza y Maitane Izaguirre Hospitalización a Domicilio. Hospital de Txagorritxu. Álava. Vitoria-Gasteiz. España. Bibliografía 1. Faller D. Disease of lymph nodes and spleen. En: Bennet C, Plum F, editors. Cecil Text Book of Medicine. Philadelphia: Saunders; 2004. p. 968-74. 2. Cathedras P, Brouqui P, Philippe P, Raoult D, Rousset H. Splenic abscess caused by Coxiella burnetii in the absence of endocarditis. Rev Med Interne. 1998;19:740-2. 3. Baumbach A, Brehm B, Sauer W, Doller G, Hoffmeister HM. Spontaneous splenic rupture complicating acute Q fever. Am J Gastroente- rol. 1992;87:1651-3. 4. Dupuis G, Petite J, Olivier P, Vouilloz M. An important outbreak of human Q fever in a Swiss Alpine valley. Intern J Epidemiol. 1987; 16:282-7. 5. 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Mucormicosis por Rhizopus oryzae en paciente con diabetes atípica Sr. Editor: La diabetes atípica (flatbush diabetes), extremadamente rara en nuestro medio, afecta a adul- tos de raza negra, que presentan defi- ciencia insulínica y cetoacidosis, lo que parece sugerir diabetes mellitus tipo 1, pero tanto por su posterior evo- lución clínica y metabólica como por la ausencia de anticuerpos anti-GAD (descarboxilasa del ácido glutámico) e ICA (células de los islotes), se corres- ponde con una diabetes mellitus ti- 78