CONTRASTACIÓN ENTRE LA EVALUACIÓN OBJETIVA Y SUBJETIVA DEL CONFORT TÉRMICO EN ESPACIOS ABIERTOS URBANOS EN ZONAS ÁRIDAS. Primeros resultados M. A. Ruiz 1 , E. Correa 2 , M. A. Cantón 3 Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda - Instituto Ciencias Humanas Sociales y Ambientales (LAHV INCIHUSA) Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas – CRICYT C.C.131 C.P. 5500 – Mendoza Tel. 0261-5244310 – e-mail: aruiz@mendoza-conicet.gob.ar RESUMEN: El grado de confort térmico de las personas en espacios exteriores es uno de los factores determinantes para su habitabilidad. La presente investigación tiene por objeto contrastar el grado de confort medido en espacios exteriores y analizado de acuerdo a los balances termo-regulatorios que proponen los métodos que toman en cuenta la fisiología humana y la transferencia térmica, con la sensación de confort que experimentan los individuos nativos de un lugar bajo las mismas condiciones microclimáticas. Se han utilizado por lo tanto dos enfoques: uno objetivo y otro, subjetivo. Se midieron los parámetros meteorológicos en una calle peatonal del Área Metropolitana de Mendoza (AMM), tanto en invierno como en verano. A partir de estos datos se calculó el índice de confort denominado PMV. Se compararon estos resultados derivados de balances térmicos sujeto- ambiente (denominados objetivos) con la información obtenida de encuestas simultáneas que reflejan la opinión subjetiva de las personas que se encuentran en el sitio evaluado. Los resultados iniciales demuestran que un enfoque puramente fisiológico es insuficiente para caracterizar las condiciones de confort al aire libre, y que es crucial una mejor comprensión de los parámetros del comportamiento humano y la dinámica de la adaptación en el diseño de espacios de uso público. Palabras clave: confort térmico, espacios abiertos, métodos objetivos, PMV, métodos subjetivos, adaptación. INTRODUCCIÓN Las condiciones microclimáticas de los espacios urbanos abiertos son un parámetro determinante del comportamiento de las personas y en el uso de los mismos. El microclima de estos sitios es fundamental para las actividades que se llevan a cabo, tanto a nivel energético como por las implicancias en las condiciones de confort que afectan el comportamiento de las personas y el uso de los mismos. Según Givoni et al. (2003), el confort térmico de las personas en espacios exteriores es uno de los factores que más influye en su habitabilidad, dado que la cantidad e intensidad de actividades que el individuo realiza es afectada por el nivel de disconfort experimentado cuando se expone a las condiciones climáticas de esos espacios. Por lo tanto, con el fin de aumentar el uso del espacio abierto y revitalizar las ciudades, deberían considerarse las condiciones ambientales en el diseño de los mismos (Nikolopoulou et al., 2003). Mediante el control de las fuentes de disconfort, se promueven las actividades sedentarias, y también el uso del transporte público, el caminar y el andar en bicicleta. Las áreas exitosas atraen a gran número de personas, que a su vez atraen emprendimientos, trabajadores, residentes, y el área se convierte en económicamente rentable. Por todo esto, comprender y evaluar las condiciones de confort térmico en los espacios urbanos es necesario ya que esto puede tener implicancias importantes para el desarrollo de las ciudades (Nikolopoulou y Steemers, 2003). Debido a la gran complejidad, en términos de variabilidad temporal y espacial, de los espacios urbanos abiertos así como la gran variedad de actividades de las personas, ha habido muy pocos intentos de comprender las condiciones de confort exterior. En la mayoría de los estudios de confort térmico al aire libre, se han utilizado modelos puramente fisiológicos, con la participación de modelos matemáticos del sistema termorregulador empleados para el cálculo de las condiciones de confort térmico, mientras que las respuestas subjetivas no han sido consideradas (Nikolopoulou et al., 2003). La teoría convencional del confort se basa en un modelo de estado estacionario, donde la producción de calor es igual a las pérdidas de calor al medio ambiente, con el objetivo de mantener una temperatura corporal constante. En el marco de esta teoría, las condiciones ambientales que proporcionan satisfacción térmica, que dependen sólo de la actividad de las personas y su nivel de prendas de vestir, caen dentro de una estrecha banda (Nikolopoulou et al., 2001). Las investigaciones llevadas a cabo en el contexto urbano del Área Metropolitana de Mendoza sobre el confort térmico a través de distintos modelos, han arrojado algo de luz sobre la complejidad de las cuestiones involucradas (Ruiz y Correa, 2009; Correa et al., 2010; Ruiz et al., 2010). Sin embargo, hay una necesidad de datos empíricos respecto del parámetro humano subjetivo, lo que proporcionaría una perspectiva más amplia para entender el confort en los espacios urbanos. La amplia gama de condiciones microclimáticas en espacios abiertos refuerza la idea de que un enfoque puramente fisiológico no es suficiente para caracterizar las condiciones de confort térmico al aire libre, mientras que la cuestión de la 1 Becaria Doctoral CONICET 2 Investigadora CONICET 3 Investigadora Adjunta CONICET 01.07 brought to you by CORE View metadata, citation and similar papers at core.ac.uk provided by Servicio de Difusión de la Creación Intelectual