5 Flora sinantrópica en la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes, Pinar del Río, Cuba* Nancy Esther RICARDO NÁPOLES** y Sonia ROSETE BLANDARIZ** ABSTRACT. With the aim of a complete knowledge concerning synanthropic flora, the study of species inhabiting phytocommunities in Biosphere Reserve of Península de Guanahacabibes, was performed. A total of 230 species and 72 families were found. A list, including practical use and endemic taxa is given. KEY WORDS. Synanthropic flora, endemism, use of plants, Biosphere Reserve, Cuba. INTRODUCCIÓN La Península de Guanahacabibes se localiza en el extremo W de Cuba donde existen diferentes unidades de vegetación, alguna de ellas relicto de la vegetación natural y otras alteradas por la acción antrópica, principalmente debido a la tala de especies de interés económico. La flora y la vegetación de esta península se estudiaron por diferentes autores (Capote y Borhidi, 1977; Delgado y Sotolongo, 1987; Delgado et al., 1990, Ferro y Corvea, 1990; Sotolongo y Delgado, 1990a,b; Rosete et al., 1993, Rosete 1999), los estudios realizados hasta el momento enfatizan la presencia de los táxones endémicos. El objetivo del presente trabajo es determinar la composición de la flora sinantrópica de la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes, con el fin proponer aquellas que puedan ser utilizadas en la restauración de territorios mediante la reforestación y analizar los fitorrecursos disponibles en ella. MATERIALES Y MÉTODOS Se realizaron muestreos de la flora en la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes durante el período 1987- 1998. Las especies se determinaron según la Flora de Cuba (León, 1946; León y Alaín, 1951, 1953, 1957; Alaín, 1964, 1974), consultas en el Herbario de la Academia de Ciencias de Cuba (HAC), y mediante entrevistas con los especialistas de las diferentes familias botánicas. Se caracterizaron las especies sinantrópicas presentes en la región de acuerdo con la clasificación propuesta por Ricardo et al. (1990, 1995) para las condiciones tropicales de Cuba; se consultaron además a Pouyú et al. (1992), Pouyú (1995), Ricardo (1995) y Herrera (1995). Se realizó la actualización taxonómica de los taxa según lo señalado por Adams (1972) y Liogier (1982, 1983, 1985a,b, 1986, 1988, 1989, 1994a,b, 1995a,b, 1996, 1997). Se utilizó la clasificación de las especies espermatófitas según Cronquist (1981). Para analizar el potencial de uso de la flora sinantrópica del territorio se realizaron encuestas en el lugar, donde se entrevistó a conocedores de la flora. Se efectuó una exhaustiva revisión bibliográfica: Bassagaña (1859), Fernández (1867), Rengadé (1887), Gómez (1889, 1906), Alvarez (1900), Hernando (1900), Alcaraz (1913), Guzmán (1924), Aces (1939), Hoehne (1939), Martínez (1944, 1975), Herman (1951), Ordext (1952), Alonso (1956), Pérez (1956), Schery (1956), Manfred (1958), Flinta (1960), Whyte et al. (1964), Fors (1965), Roig (1965, 1974), Acuña (1974), Fernández (1975), García (1975), Soto (1975), Marcano (1977), Amo (1979), Stuchlik y Moncada (1980), Williams (1981 a,b), FAO (1982), Howes (1983), Torres (1983a,b), Cuellar et al. (1984), Sablón (1984), Seoane (1984), Domínguez y Alcorn (1985), López (1986), Fuentes (1987), Martínez et al. (1987), MINFAR (1987), Bisse (1988), Fuentes et al. (1988), La Rotta et al. (1988), Linares et al. (1988), Dominicis y Fernández (1991). RESULTADOS Y DISCUSIÓN En el estudio de la flora de la Reserva se obtuvo que de las 500 especies inventariadas por Rosete (1999) sólo 230 (46%) son sinantrópicas (Anexo 1). Integradas por 72 familias, las más representativas son: Poaceae y Rubiaceae con 22 y 19 taxa respectivamente y 181 géneros, Paspalum es el más conspicuo. Del total de especies sinantrópicas 15 (6,5%) son endémicas, entre ellas se encuentran Sabal parviflora, Harrisia eriophora, Tabernaemontana amblyocarpa, Epidendrum phoeniceum, aunque estos táxones son típicos de hábitats naturales no se observaron diferencias en el desarrollo de los individuos presentes en las formaciones secundarias o en las áreas afectadas por la acción del hombre, lo que indica que una vez que se ha modificado el entorno estas especies se adaptan a las condiciones sinantrópicas y no alteran su ciclo biológico. *Manuscrito aprobado en abril de 1999. **Instituto de Ecología y Sistemática, A.P. 8029, C.P. 10800, La Habana, Cuba.