95 Color, símbolo y teología: la sangre en el Apocalípsis Lourdes García Ureña, Universidad San Pablo-CEU, CEU Universities Mónica Durán Mañas, Universidad de Granada 1. Introducción 1 El color rojo presente en la naturaleza (plantas, animales, minerales) ha sido objeto de especial atención por parte del hombre desde los comienzos de su historia. En las pinturas rupestres, el rojo facilitó la representación de distintos animales, cuyas tonalidades se lo- graban gracias a minerales como el óxido de hierro o el sulfuro de mercurio y a vegetales como la raíz de la granza (Rubia tinctorum L.) 2 . Su fácil obtención explica su uso repetido en manifestaciones artísticas tempranas (Estandarte de Ur, Mesopotamia, 2550 a. C.; tumba de Amenemhat y su mujer Hemet, Egipto, 1976-1794 a. C.). También las obras literarias de la Antigüedad, como la Biblia, recurren al color rojo para describir el aspecto de los astros, de las fores, de la sangre… y también, del rostro humano. En la Biblia, el color rojo se halla a menudo relacionado con la sangre 3 o el fuego y representa, por consiguiente, realidades contrapuestas como vida-muerte, amor-odio, prosperidad-guerra, etc. 4 El Apocalipsis, escrito a fnales del s. I d. C., es el último libro de la Biblia y relata las visiones y audiciones de Juan acerca del fn del mundo. Estas se impregnan de color, con un lenguaje que, lejos de ser meramente ornamental, se torna esencial y directamente relaciona- do con una de las pautas de lectura establecidas al principio de la obra: transmitir con fdeli- dad “lo que vio” (ὅσα εἶδεν, Ap 1,1-2) 5 . Por este motivo, hay un intento explícito de represen- tar ante los ojos de los oyentes, de un modo real, verosímil, lo que aconteció. Las referencias cromáticas son, así, indispensables: sin ellas la revelación de Juan perdería credibilidad. Aunque el autor es parco en el empleo de adjetivos de color –solo usa nueve–, su paleta cromática se enriquece notablemente con otros elementos 6 , que dotan a las imágenes poéticas de un simbolismo particular. Tal es el caso de sustantivos como “sangre” (αἷμα, Ap 1,5; 5,9; 6,10…), “piedras preciosas” (λίθος τίμιος, Ap 17,4; 18,12.16), “nieve” (χιών, Ap 1,14) …; o de verbos como “blanquear” (λευκαίνω, Ap 7,14), “arder” (καυματίζω, Ap 16,8.9); “quemar” 1 Este trabajo forma parte de la investigación que realiza el GIR, El lenguaje del color en la Biblia (PC06/0720), de la Universidad CEU San Pablo y del proyecto identitario El Apocalipsis: un universo de color. Del texto a la imagen (I). El negro: color signifcado, color representado (APOCOLOR) (MPFI21LG) de la misma universidad. 2 Véase Pereira Pardo (2014: 113, 119, 121, 158, 366, 368 y 372-373). 3 Véase Potts (2000: 193). 4 Véase Dt 12,23 o Lev 1,5 en contraposición con Gén 4,10 o 9,6, por ejemplo. Cf. Lev 3,17; Éx 24,3-8. 5 Siguiendo a Umberto Eco en su obra Lector in fabula, entendemos por pautas de lectura el conjunto de características que el autor imprime en su obra para ser leído de un modo específco. Para un análisis más detallado de las pautas de lectura del Apocalipsis, vid. García Ureña (2019: 2-65). 6 Aparecen 82 elementos de la naturaleza con un total de 208 menciones. García Ureña (2017: 399).