1 ROBERT HOOKE: INTÉRPRETE DE LA MÚSICA DE LA NATURALEZA Moisés Pérez Marcos [Cita completa: «Robert Hooke, intérprete de la música de la naturaleza», en Arana, Juan, La cosmovisión de los grandes creadores de la ciencia moderna, Madrid, Tecnos, 2023, pp. 255-269.] En las formas naturales hay algunas tan pequeñas y curiosas y con el diseño de sus dispositivos tan alejado del alcance de nuestra vista, que cuanto más aumentamos el objeto más excelencias y misterios aparecen, y más descubrimos la imperfección de nuestros sentidos y la omnipotencia e infinita perfección del gran Creador. Robert Hooke, Micrografía, Observación V. 1. Los años de formación Robert Hooke nació el 18 de julio de 1635 en Freshwater (Isla de Wight, Inglaterra). Su padre, John Hooke, era el clérigo encargado de la Iglesia de Todos los Santos, y educó a su hijo en su casa hasta su muerte. Su madre, Cecellie Gyles, era hija de un mercader, y John se había casado con ella en segundas nupcias. Tuvieron cuatro hijos: Anne, Katherine, John y Robert. El estatus económico de la familia debía ser holgado. Sabemos que en la casa trabajaban varios empleados y, a pesar de la austeridad con la que se espera que viviese un clérigo, podemos decir que pertenecían a la clase media. Robert fue siempre un niño débil, de frágil salud, hasta el punto de que sus padres debieron considerar que no viviría durante mucho tiempo. Desde muy pequeño dio muestras de una gran inteligencia y habilidad manual. Aprendía rápido y era capaz de desmontar y montar, e incluso fabricar él mismo, ciertos aparatos, como relojes o pequeños barcos dotados con cañones que navegaban con éxito por el río Yar. Sus dotes para el dibujo se mostraron también muy pronto, siendo capaz de fabricar sus propios lápices de colores y copiar cuadros con extraordinario talento sin haber recibido ninguna enseñanza al respecto. Quizá eso fue lo que hizo pensar a algunos amigos de la familia que el pequeño Hooke debía dedicarse a algún arte manual. Cuando Robert tenía 13 años falleció su padre. El joven fue enviado a Londres, al taller de Peter Lely que llegaría a ser Sir Peter y que era considerado uno de los retratistas más importantes del momento. Las pinturas y los productos químicos utilizados en el taller le causan problemas respiratorios y fuertes dolores de cabeza, por lo que abandona convencido además de que puede adquirir por su cuenta lo que aprendía con Lely. Sin que sepamos muy bien por mediación de quién, ingresa entonces en la escuela de Westminster, dirigida entonces por el exigente Richard Busby, que enseguida acusó recibo del talento del joven Hooke. Allí aprendió griego, latín, hebreo e incluso rudimentos de otras lenguas orientales. También aprendió a tocar el órgano y, no menos importante, se introdujo en el mundo de las matemáticas, que su padre solo le había enseñado a un nivel muy rudimentario. Parece ser que fue capaz de hacerse con los seis