del tracto de salida del ventrículo derecho, usando dosis de 300- 600 mg/día 3 . En modelos experimentales de síndrome de Bru- gada este fármaco previene la reentrada de fase 2 y la taquicar- dia ventricular polimórfica 4 . Otros fármacos antiarrítmicos clásicos como la amiodarona, bloqueadores beta, antiarrítmicos IC e inclu- so del grupo IA como la procainamida y disopiramida, que están en el mismo grupo de la quinidina por no poseer efectos blo- queadores sobre la corriente Ito se vuelven ineficaces en el mane- jo farmacológico del síndrome de Brugada. La quinidina sólo tiene el inconveniente de que bloquea otras corrientes iónicas, pero aún no está disponible un inhibidor se- lectivo para Ito. De hecho, en Estados Unidos la quinidina cons- tituye la única opción en el mercado con significativas propie- dades bloqueadoras de Ito. El síndrome del QT corto constituye una reciente enfermedad eléctrica asociada a muerte cardíaca súbita y fibrilación auricu- lar (FA). En esta entidad, debido a mutaciones por ganancia de función en diversas corrientes repolarizantes de potasio como Iks o Ikr existe acortamiento de la repolarización y de los perío- dos refractarios auriculares y ventriculares, incrementando la susceptibilidad a FV y FA. Se ha sugerido en este síndrome el uso de la quinidina en asociación con el desfibrilador implan- table, aquí además desempeñaría un papel en la profilaxis de la FA 5 . Para que no cese nuestro asombro con las nuevas indi- caciones de este fármaco, Antzelevitch y sus colaboradores publicaron el 17 de enero de 2007 el primer informe de una nueva entidad clínica caracterizada por muerte cardíaca súbita familiar, y un fenotipo de síndrome de Brugada combinado con un intervalo QT corto, producido todo esto por una mutación en los genes que codifican para el canal de calcio cardíaco tipo L, con pérdida de función del mismo 6 . En su experiencia, la qui- nidina normalizó el intervalo QT y previno episodios de ta- quicardia ventricular inducida por estimulación. En todos estos síndromes, en general el cardiovertor-desfibri- lador implantable es la terapéutica de primera línea; sin embargo, la quinidina previene descargas del equipo al reducir el núme- ro de episodios para tratar, lo cual constituye un ahorro de ener- gía que prolonga la vida del dispositivo. Por otra parte, en muchos lugares del mundo esta tecnología es un sueño para los pacientes por sus altos costos (costos estimados por dispositi- vo: 10 000-40 000 dólares, por proceder de implante: 6.000- 12.000 dólares USA [incluye sólo pagos por hospitalización y servicio de los médicos]) 7 , además existen situaciones bien reco- nocidas donde es imposible la implantación de estos dispositivos. Las nuevas indicaciones que vienen surgiendo para la quinidi- na la ubican como una alternativa barata y de fácil aplicación en algunas de las enfermedades eléctricas mortales del cora- zón, y nos recuerda un hecho ya visto muchas veces en la his- toria de la medicina, fármacos que ayer fueron olvidados po- drían hoy renacer en otras circunstancias y ser para siempre recordados. BIBLIOGRAFÍA 1. Zipes DP, Camm AJ, Borggrefe M, Buxton AE, Chaitman B, Fromer M, et al. Guías de práctica clínica ACC/AHA/ESC 2006 para el manejo de pacien- tes con arritmias ventriculares y la prevención de la muerte cardiaca súbita- resumen ejecutivo: un informe del Grupo de Trabajo del American Collage of Cardiology/American Herat Association y del Comité de Guías de Práctica Clí- nica de la Sociedad Europea de Cardiología (Comité para el desarrollo de Guías de Práctica Clínica para el manejo de pacientes con Arritmias Ventriculares y la Prevención de la Muerte Cardiaca Súbita). Eur Heart J. 2006;27:2099-140. 2. Wenckebach KF. Cinchona derivates in the treatment of heart disorders. JAMA. 1923;81:472-4. 3. Mizusawa Y, Sakurada H, Nishizaki M, Hiraoka M. Effects of low-dose qui- nidine on ventricular tachyarrhythmias in patients with Brugada syndrome: low-dose quinidine therapy as an adjunctive treatment. J Cardiovasc Phar- macol. 2006;47(3):359-64. 4. Yan GX, Antzelevitch C. Cellular basis for the Brugada Syndrome and other mechanisms of arrhythmogenesis associated with ST segment eleva- tion. Circul. 1999;100:1660-6. 5. Ginghina C, Ciudin R, Lapusanu O, Kulcsar I, Selaru A, Gherasim D. Conge- nital short QT syndrome. A review. Rom I Intern Med. 2005;43(3-4):165-72. 6. Antzelevitch C, Pollevick GD, Cordeiro JM, Casis O, Sanguinetti MC, Aizawa Y, et al. Loss of function mutations in the cardiac calcium channel underlie a new clinical entity characterized by ST-segment elevation, short QT intervals, and sudden cardiac death. Circul. 2007;115(4):442-9. 7. Di Marco JP. Implantable cardioverter-defibrillators. N Engl J Med. 2003; 349(19):1836-47. R. Carmona Puerta a,d , R. Ramos Ramírez b,d , G. Padrón Peña b,d , A. Rodríguez León c,d a Especialista en Fisiología Normal y Patológica. b Especialista en Cardiología. Cardiocentro de Santa Clara Ernesto Che Guevara. c Especialista en Cardiología. Hospital Celestino Hernández Robau. d Servicio Provincial de Electrofisiología Cardíaca Clínica y Estimulación. Cuba. ¿Qué temas eligen los internistas jóvenes en las oposiciones? Sr. Director: Los servicios de medicina interna tienen un papel predominante en la atención médica de nuestro sistema sanitario, tanto por el volumen de pacientes atendidos, como por la gran variedad de los mismos, reflejo de la preparación y polivalencia de los médicos internistas, dado que ninguna enfermedad o proble- ma clínico del paciente adulto es ajeno a su cartera de servicios y responsabilidad 1 . Resulta evidente que las demandas de los ciudadanos van a seguir creciendo, ante el envejecimiento de la población y el desarrollo de las nuevas tecnologías 2 . La Medicina Interna ha experimentado una profunda trans- formación en los últimos años. El crecimiento de otras espe- cialidades médicas y la creación de la especialidad de Medici- na Familiar y Comunitaria motivaron una profunda reflexión y un cambio de posicionamientos. Es evidente que los especia- listas de medicina interna siguen ocupando un importante lugar en el tratamiento de los pacientes médicos hospitalizados, evi- dentemente más en unos hospitales que en otros, y mucho más en unas patologías que en otras. Por supuesto, atiende a los pacientes derivados a la consulta externa de medicina interna, en ocasiones en número elevado. Además ocupa una posi- ción preferente como interconsultor hospitalario, fundamen- talmente de algunas especialidades quirúrgicas, destacando Trau- matología y Ortopedia; pero esta labor es oscura y habitualmente no queda reflejada suficientemente en la información que apor- tan los cuadros de mandos de los hospitales, que a fin de cuentas es la que se emplea para dimensionar, entre otros aspectos de menor relevancia, las plantillas de cada especialidad. En algunos hospitales ocupa un lugar preferente en las Urgen- cias hospitalarias, tanto en las funciones de coordinador-orga- nizador, como meramente asistencial. Su papel de colaborador con Atención Primaria, valorando pa- cientes y/o historias clínicas en los centros de salud, tan sólo se efectúa en escasas áreas. Además, tienen una importante actividad docente, trabajando en la formación de los médicos residentes de Medicina Interna, de Medicina Familiar y Comunitaria y de otras especialidades. También desarrolla una destacada labor investigadora y de cali- dad, elaborando, por ejemplo, vías clínicas, elementos del máxi- mo interés 3,4 . Resulta evidente que las expectativas futuras de trabajo de los resi- dentes de medicina interna son mucho mayores en unos centros que en otros y, dentro de ellos, su trabajo futuro se centrará en la atención de unos pacientes determinados, como por ejemplo los enfermos afectos de enfermedades infecciosas, lo cual puede condicionar un mayor interés hacia esas patologías y no otras. Recientemente se ha de desarrollado una oferta pública de empleo de personal estatutario, en este caso médico, por el SESCAM (Servicio de Salud de Castilla-La Mancha). Con respecto a la especialidad de Medicina Interna, el concur- so oposición se realizó mediante la resolución de cuatro supues- CARTAS AL DIRECTOR 372 Rev Clin Esp. 2008;208(7):371-5 00