Carmen América Affigne* La patria del amor y la guerra: aproximación a la narrativa de Gonzalo Picón Febres En Venezuela, a finales del siglo XIX, es posible detectar en las lecturas de las nove- las, de los ensayos, de la historia oficial, de los folletines, una participación “velada” del intelectual enmascarado bajo la figura del narrador –en el caso de las novelas– que actúa desde un discurso regulador. En la superficie de estos géneros se encuentra el melodra- ma 1 como forma que permea al resto del texto, pero lo hace de la mano del intelectual que aprovecha el discurso de la sensibilidad para decretar de un modo absoluto las úni- cas categorías válidas de representación: una sensibilidad comedida, el recato y conten- ción en las conductas y no el exceso de la emoción o el derroche de sensibilidad. De este modo, la carga simbólica de esta estructura discursiva mediaba en una sociedad de arma- zones y quiebres –la venezolana– donde el discurso letrado del escritor, el periodista, el historiador, el maestro, el médico, intervino para regular las nuevas emociones del mer- cado cultural. Un breve texto expositivo titulado “La Patria” (s.f.) y la novela El sargento Felipe (1899) ambos del venezolano Gonzalo Picón Febres nos servirán como referentes de pri- mer orden para analizar la relación entre un tipo de imaginario cultural melodramático y la referencia a nuevas categorías de ciudadanía moderna. En particular, El sargento Feli- pe nos permitirá una reflexión sobre el espacio rural y sus vinculaciones con propuestas referentes a la nación y la modernidad. Campo y pueblo, exceso de sensibilidad y lágri- mas, guerra y nación son tópicos que permiten iniciar entonces una reorganización de problemas vinculados con la nacionalidad. La novela que nos ocupa propone que el exceso de sensibilidad, el destape de las pasiones desbordadas, difíciles de contener, asalta y destruye la sensibilidad ordenada y armónica presente en el campo y que es asumida por Felipe Bobadilla, el padre de fami- lia y campesino de la novela. Al mismo tiempo, en esta confrontación de sensibilidades distintas, una “bárbara” y otra “civilizada”, se está debatiendo un modelo de organiza- ción ideal que trabaja el espacio de la tradición rural y sus integrantes como posibilidad para construir una identidad nacional. Ahora bien, resulta bastante sintomático que en el lugar del campo se inserte este tipo de sensibilidad “civilizada”, hija de la experiencia * Carmen América Affigne es profesora-investigadora del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar en Caracas. Durante los últimos años se ha dedicado al estudio de la cultu- ra y la literatura venezolanas del siglo XIX. Sus publicaciones más recientes son: La nación de la farsa: “El hombre de hierro” y Rostros virtuosos y conciencias limpias de la nación venezolana: lecciones de austeridad en “Los dos avaros”. Correo electrónico: <caffigne@cantv.net>. Iberoamericana, II, 6 (2002), 45-65