Dolores Vilavedra De, en, sobre... La literatura gallega y la Transición 1. Algunas cuestiones terminológicas y conceptuales En algún momento habrá que distinguir entre la literatura de la Transición, esto es, aquélla elaborada en los primeros años de la Transición democrática, y la literatura sobre la Transición, concebida ésta como una recración memorística de un tiempo que, cada vez más, es ya histórico. Una distinción a la que le habría que añadir la de Ferreras (1995), quien propone la etiqueta “novela en la transición” para subrayar la dificultad de fijar las fronteras cronológicas de un fenómeno intrínsecamente lábil y difuso, cuyos orígenes algunos estudiosos se empeñan en remontar hasta 1962 (cuando el gobierno de Franco solicita el inicio de negociaciones con la CEE para una posible integración en el Mercado Común Europeo) o hasta 1968, por las conse cuencias que en España tendría el Mayo francés,1 mientras que otros lo hacen comenzar en 1973 con la muerte en atentado del general Carrero Blanco, sucesor in pectore del dictador; por lo que se refiere a su clausura, las opiniones van desde el fracaso de la intentona golpista en 1981 hasta la victoria socialista en 1982. Si a esto le añadimos opiniones como la de Tusell, quien hasta hace poco afirmaba que la Transición todavía no había acabado y que “somos hijos de la sangre derramada en el conflicto de 1936— 39” (1987: 277), convendrán conmigo en que cualquier empeño rigorista en esta cuestión es vano y que sólo las posturas flexibles y matizadas nos 1 Buckley afirma que en ese año, en España se produce “un desliz del tiempo” (1996: XII), “un choque generacional” en el que contienden “los jóvenes nietzscheanos que surgen del Mayo francés” [...] con “las propuestas del marxismo ortodoxo, tan en boga entre los grupos intelectuales españoles de aquellos años” (1996: XIII). Y cita a Raúl Morodo (La transición política , Madrid, Tecnos, 1984) para avalar su propuesta periodizadora: “El año 1969 es un año políticamente clave por los acontecimientos que se produjeron [...] El escándalo Matesa, el estado de excepción, el cambio de gobierno y, sobre todo, la designación de don Juan Carlos como príncipe heredero, marcan el comienzo de lo que podríamos llamar la pretransición".