departamento de HiStoria * faCUltad de CienCiaS HUmanaS * UniVerSidad naCional de ColomBia [422] reSeñaS [422] Ana Carolina Pérez Benavides. Nosotros y los otros. Las representaciones de la nación y sus habitantes. Colombia 1880-1910. Bogotá: Pontifcia Universidad Javeriana, 2015. 327 páginas. DOI: 10.15446/achsc.v44n1.61239 Entre algunos de los cambios historiográfcos más relevantes de las últimas décadas están los que tienen que ver con el problema de la nación y con el uso de las imágenes como fuente histórica. El primero, resultado de una auténtica revolución epistemológica, ha cambiado de manera radical lo que los historia- dores sabíamos o creíamos saber respecto a la nación y el hecho nacional: de realidades objetivas de carácter más o menos intemporal, cuyo origen se perdía en la noche de los tiempos, pasamos a concebir las naciones como construcciones imaginarias de origen relativamente reciente. El segundo, consecuencia de una no menos radical mutación teórico-metodológica, ha ampliado nuestro objeto de estudio: el mundo como fue, pero también como fue vivido; perspectiva que convierte los imaginarios colectivos en uno de los ejes de la refexión histórica. Se trata, en ambos casos, de revoluciones historiográfcas de profundo ca- lado que se han ido abriendo paso, no sin difcultades, entre los escollos de una disciplina fuertemente marcada por la impronta nacionalista, la historia como historia de las naciones, y por los resabios de una especie de objetivismo neo- positivista, la historia como reconstrucción del pasado que fue y no del vivido. Difcultades acrecentadas en el caso de la historiografía latinoamericana, supo- niendo que el término tenga algún sentido, donde a la hegemonía del discurso nacionalista, en el mundo académico y fuera de él, hay que añadir la pervivencia de una raíz vagamente marxista para la que lo importante siguen siendo los hechos y no sus representaciones, la historia en sí y no para sí. El libro de Pérez Benavides se sitúa justo en la confuencia de estas dos grandes renovaciones. Tiene como objetivo describir y analizar el proceso de construcción de la nación colombiana entre 1880 y 1910, es decir, en un tiempo histórico concreto, partiendo de las imágenes creadas y difundidas por un perió- dico (el Papel Periódico Ilustrado), un museo (el Museo Nacional de Colombia) y una orden religiosa (los misioneros capuchinos). El primer gran acierto de la autora es la delimitación cronológica. Si algo nos ha enseñado la historiografía de las últimas décadas, es el carácter tardío de los procesos de construcción nacional en América Latina y el resto del mundo atlán- tico. Poco queda ya de aquella obsesión por los orígenes, del mundo prehispánico a la Conquista, que uniformó las historias nacionales del continente durante casi dos siglos. Incluso el aparentemente indiscutible carácter fundacional de