212 Revista del Centro de Investigaciones Teórico–literarias –CEDINTEL– FHUC / UNL El taco en la brea / Año 5, Nº 7 (Mayo 2018) ISNN 2362-4191 Apuntes 212–216 Sobre Las lenguas vivas. Zonas de exilio y traducción en Manuel Puig, de Delfna Cabrera. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2016 GRACIELA GOLDCHLUK Universidad Nacional de La Plata – CONICET, Argentina / gracielagoldchluk@gmail.com Para citar este artículo: Goldchluk, Graciela (2018). «Sobre: Las lenguas vivas. Zonas de exilio y traducción en Manuel Puig, de Delfna Cabrera». El taco en la brea 7 (diciembre–mayo), 212–216 Santa Fe, Argentina: UNL. DOI: https://doi.org/10.14409/tb.v0i7.7367 En el mar de bibliografía sobre Manuel Puig pocos libros están llamados a perdurar. No tengo ninguna duda de que Las lenguas vivas es uno de ellos, pero hay algo más: creo que es el primer libro nuevo sobre Puig, el primero que interpela una obra repetidamente señalada como singular desde un lugar diferente. Para comenzar, Cabrera no distingue entre novelas, cartas, manuscritos, guiones, proyectos; dibuja una zona y aclara que «hacer zona es el acto de delinear un espacio que no funcione como frontera sino que se aproxime a una orilla: sin límites fjos ni un comenzar o terminar fjos» (21); pero lo que interesa es lo que esta Stalker encuentra en su arrojar acá y allá líneas de lectura. A lo largo del libro nos vamos a encontrar con la puesta en evidencia de trans- formaciones invisibles que ocurren en rincones muy poco explorados de la escritura de Puig y que iluminan como destellos cualquier otro lugar donde, a partir de ahora, ejerzamos nuestra lectura. Capítulo 1: Los primeros guiones El lugar común afrma y se afrma al establecer una jerarquía de escrituras en las que la origi- nalidad sería acaso el bien supremo. Ese razonamiento ubica a los guiones, como las cartas y la traducción, en el último escalón escritural, ya que no existen sin un referencial externo al que deben servir (la película, el corresponsal, el original). Por su parte, Puig comienza a (mal) escribir (mal) traduciendo guiones, pero acaso esa infdelidad, ese ruido, sea el motor de toda la escritura puigiana y lo que además la mantiene viva. Tal vez el comienzo no se trató simplemente de un error, un accidente ubicado en el tiempo que lo transportó desde ese no lugar a su casa, la lite- ratura. Esta parece ser la posición desde donde lee Cabrera, el error como errancia y como única posibilidad de hacer o de ser, porque a Puig la voz le sale traduciendo, que es decir transformando. No se trata tampoco de ir desde la oralidad a la escritura. Como es evidente, no son sólo las voces sino que también las imágenes y los patrones mismos (de bordado, de dibujo, de género o de escri- tura) entran en transformación. Si la teoría literaria supo trabajar el texto como tejido, las escenas caribeñas bordadas que aparecen en Ball Cancelled, el primer guión de Puig, le sirven a esta autora para describir el modo en que el escritor desarma la jerarquía establecida en más de cien años de