El primer viaje trans-cultural del Quijote: errores, cambios y omisiones en la traducción inglesa de Thomas Shelton (1612 / 1620) Francisco J. Borge Universidad de Oviedo (Oviedo, España) Bajo el sol y el calor propios de la estación, y al volante de uno cuyo atributo más rocinantesco era su falta de aire acondicionado, en el verano del 94 recorrí por vez primera los bellos parajes manchegos. En mi nada errante aventura me acom- pañaba un ilustre profesor de literatura inglesa de la universidad norteamericana a la que por aquel tiempo asistía. Con Consuegra en el horizonte y sus majestuosos molinos anticipando la tan deseada vista de los de Campo de Criptana, mi animo- so acompañante decidió combatir los rigores del estío con la lectura acompasada de una manoseada edición del Quijote en inglés, más concretamente la traducción de Charles Jarvis publicada en Oxford Classics. Al igual que con el paisaje man- chego, fue éste mi primer encuentro con la obra de Cervantes en inglés. Nunca antes había sentido la curiosidad de enfrentarme al hidalgo y a su escudero en la lengua de Shakespeare, al igual que nunca la he sentido de leer al de Stratford en castellano. Recuerdo la sensación que la lectura de mi profesor, aderezada con su fuerte acento americano, causó en mí. Aunque reconocía el contenido de los pasajes seleccionados, la forma en la que estos pasajes me llegaban mientras conducía y escudriñaba el paisaje no dejaba de ser, cuando menos, extraña. Los personajes, los escenarios, y las situaciones me eran, sin duda, familiares; pero no lo eran tanto el dinamismo de los diálogos, la fuerza de los chistes, la viveza de las descripciones. El original cervantino estaba ahí, pero no en su totalidad ni con su calidad primige- nia. No quiero con esto insinuar que la de Jarvis sea una traducción defciente, algo que no pienso de ninguna de las traducciones que ahora conozco de la obra de Cer- vantes al inglés. Sin embargo, como todas, la de Jarvis presenta ciertas limitaciones impuestas no sólo por la calidad del traductor, o por su grado de conocimiento de la lengua castellana, sino por el contexto social, la audiencia, a la que cada traduc- ción, en cada momento, va dirigida. La traducción de cualquier obra representa, en alguna medida, un viaje a lo desconocido, una transferencia cultural cuyo éxito es casi siempre difícil de predecir. Y leídas con la distancia que nos da el tiempo, no siempre es posible apreciar el valor intrínseco de productos literarios que, como defende John Rutherford en respuesta al célebre artículo de John Jay Allen, son antes creaciones propias que traiciones al original. 1 1. El proyecto en el que se enmarca esta investigación ha sido fnanciado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de España (Ref. FFI2009-11898), así como por la Universidad de Oviedo (Ref. UNOV-9- MA-1).