– 225 – Afnidades no electivas de la flosofía y de la ciencia LOURDES FLAMARIQUE Universidad de Navarra «L a ciencia, ejercida crítica y metódicamente, es la puerta estrecha que lleva a la sabiduría» (Kant, 1913: 163). Esta sentencia de Kant, tomada del último pá- rrafo de la Crítica de la razón práctica, da que pensar. Permite suponer que si la ciencia se abre de modo natural a la sabiduría, es porque su entraña epistémica se teje con las mismas hebras que la flosofía, aunque ésta no se presente como puerta o umbral que uno pueda o no cruzar, sino que consista en el caminar mismo a la sabiduría. El hori- zonte compartido por ciencia y flosofía había sido sugerido ya en las palabras, tantas veces recordadas, con las que comienza ese apartado conclusivo de la Crítica. «Dos cosas llenan el ánimo con admiración y temor siempre nuevo y creciente, cuan- tas más veces refexiono sobre ello, el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí» (Kant, 1913: 161). Pero, no es de Kant de quien me quiero ocupar principalmente. Si comienzo mi exposición con sus palabras es porque a él se le hace responsable de un reparto de tareas y competencias entre ciencia y flosofía que habría dejado sin el horizonte sapiencial a ambas formas de conocimiento. Y, sin embargo, reconoce que todo saber tiene su meta en la lejanía de una verdad que traspasa los límites sean del método o del objeto de estudio. Tal vez el olvido de esta meta ha agrandado la distancia entre ciencia y floso- fía; pero, como hay espacios cuyo dominio ambas se disputan y teorías científcas que reclaman para sí la condición de principio único de la realidad, habrá que pensar que la sentencia de Kant es acertada y su huella se detecta en lo competentes que se declaran para administrar lo real y su estatuto teórico. En este trabajo quiero refexionar sobre algunas cuestiones recurrentes en la flo- sofía del conocimiento de los dos últimos siglos con la mirada puesta en la ciencia mo- derna, que no está en absoluto al margen de su formulación ni, tal vez, de su resolución. Porque se alimentan de esa aspiración sapiencial que sigue latente. Tomaré como interlocutor principal de esta conversación el trabajo de Juan Arana que, desde el inicio de su andadura flosófca, se ha situado entre dos coordenadas: una, la indagación sobre la condición epistémica de la ciencia moderna y la flosofía de la na- turaleza; la otra, las causas e historia del «divorcio» de ciencia y flosofía y la necesidad de trabajar por su reconciliación. Un repaso del listado de publicaciones confrma que en todas ellas se tratan estas temáticas, directa o indirectamente. También revela que, en Arana, el estudio y la indagación flosófca, o las teorías de la ciencia experimental