35 www.medigraphic.com/rmp Vol. 83, No. 2, 2016 Revista Mexicana de PEDIATRÍA www.medigraphic.org.mx El papel del pediatra en el maltrato físico Mario Enrique Rendón-Macías 1, * 1 Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica, Hospital de Pediatría, Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 83, No. 2, 2016 pp 35-36 Recibido: 25/04/2016 Aceptado: 25/04/2016 * Correspondencia: MERM, drmariorendon@gmail.com Conficto de intereses: El autor declara que no tiene. Citar como: Rendón-Macías ME. El papel del pediatra en el mal- trato físico. Rev Mex Pediatr 2016; 83(2):35-36. [Pediatrician’s role in physical abuse] Editorial El maltrato infantil es un problema serio en todo el mundo. 1 Sus consecuencias pueden ser inmediatas o a largo plazo y siempre desastrosas para el menor. 1,2 Aunque el maltrato infantil ocurre de diversas formas, el físico puede ser tan severo que cause la muerte del menor. En este número, Gil-Vargas y colaboradores 3 nos presentan su experiencia en la atención de nueve niños con maltrato físico meritorio de un manejo qui- rúrgico, de los cuales dos fallecieron por la gravedad de sus lesiones. Según el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en su reporte de 2004, de un total de 22,842 casos confirmados de maltrato infantil, 23.75 % (≈ de 5,500) fueron de tipo físico. 4 Es muy probable que esta cifra sea subestimada, dado que sólo refleja los casos que ameritaron una atención médica. Sin embargo, llama la atención que de los casos confirmados, este mismo órgano oficial informó una denuncia de únicamente 10%. 4 Más aún, si bien es difícil establecer cuántos niños presentan traumatismos no accidentales, es más arduo calcular cuántos terminaron en un fallecimiento, dado que esta información no suele registrarse en los certificados de defunción. Si tratamos de dar un estimado, basta decir que el INEGI informó del año 2000 al 2008 5 un total de 1,378 muertes causadas por agresiones o caídas en pacientes de uno a 14 años de edad; es decir, el 3.6% de todas las muertes en ese periodo. Dentro de las causas, algunas pudieron ser secundarias a un maltrato físico severo. A nivel mundial, el problema del maltrato físico es abordado desde la perspectiva del estudio de un trauma físico no traumático. 1,6 Este concepto es definido como un daño resultado de una acción deliberada de una persona contra otra. 1 En los niños, suele ser determi- nado después de analizar cuidadosamente el tipo de lesiones, las circunstancias como se dieron éstas y las condiciones generales del entorno familiar o social. 1,7 Esto es importante, porque la línea que separa un traumatismo accidental de uno no accidental puede ser muy estrecha en algunos casos. El diagnóstico preciso es fundamental porque, por un lado, podría ser el único momento o instante en el cual el pediatra estaría en posibilidad de salvar la vida de un menor, pero por otro lado, una denuncia falsa lastimaría a la familia o a algún miembro de ella. Por lo anterior, en diversos estudios y guías 1,4,7 se muestran signos y síntomas de alarma para sospechar un traumatismo no accidental. Estos datos se organizan en las características de la o las lesiones, las circunstan- cias en las cuales se dio el accidente y las condiciones propias de la atención. En relación con las lesiones, las de mayor alerta son: a) Fracturas: en metáfisis de huesos, en costillas en su parte posterior, en la escápula o el esternón; múl- tiples en cráneo y en diferentes partes con grados distintos de consolidación. 6,8,9 b) Hematomas: en niños menores de nueve meses o con poca o nula movilidad; en cara, nalgas o manos, sobre todo si son múltiples. Con formas sugestivas de mordidas, pellizcos o siluetas de objetos. 1,10 c) Quemaduras: que sugieran inmersión (en guante en mano), cabeza con líneas que denoten de es- currimiento, circulares asociadas con cigarros e imágenes de aparatos (por ejemplo, planchas). 1,4 www.medigraphic.org.mx