es variable aunque, en general, desfavorable. La respuesta al tratamiento con esteroides e inmunodepresores ha sido en ocasiones favo- rable, aunque también se ha descrito falta de respuesta a este tipo de tratamiento 5 . En este sentido el tratamiento con prostaglandinas (prostaciclina en infusión continua o inhalada) u óxido nítrico inhalado ha demostrado ser útil en pacientes con HTP secundaria a una EIDTC 6 . Los vasodilatadores pueden también resultar perjudiciales en la HTP, por lo que de- ben usarse con cautela 7 . Aunque se han descrito la tromboembolia pul- monar y la fibrosis intersticial como causa de HTP en la EMTC, las alteraciones vasculares suelen ser preeminentes. Entre estas alteracio- nes destacan las vasculitis necrosante, la fi- brosis de la íntima y la hipertrofia de la media en arterias de mediano calibre, de modo simi- lar a lo que ocurre en la HTP primaria (arterio- patía plexiforme) 5 . El presente trabajo ilustra un caso de EMTC diagnosticado de acuerdo con los datos clíni- cos y biológicos, que en apariencia tenía un carácter leve y que fue estudiado de forma ambulatoria por este motivo. Sin embargo, en el curso de tres semanas la paciente desarrolló síntomas respiratorios inespecíficos como ex- presión de una HTP grave y fue la causa de la muerte en el curso de escasas horas. Esta si- tuación, aunque infrecuente, indica la necesi- dad de realizar una búsqueda intencionada de HTP en pacientes con EMTC aun en ausencia de síntomas. José Ángel Hernández Beriain, Carmen Pérez Ortiz a , M. Jesús Hermosa b y José Manuel Díaz c Servicios de Reumatología, a Medicina Intensiva, b Neumología y c Anatomía Patológica. Hospital Insular de Gran Canaria. Departamento de Ciencias Médicas y Quirúrgicas. Facultad de Ciencias de la Salud. Las Palmas de Gran Canaria. 1. Sharp GC, Irvin WS, Tan EM, Gould RG, Holman HR. Mixed connective tissue disease–an apparently distinct rheumatic disease syndrome associated with a specific antibody to an extractable nuclear antigen (ENA). Am J Med 1972; 52: 148-159. 2. Smolen JS, Steiner G. Mixed connective tissue di- sease. To be or not to be? Arthritis Rheum 1998; 41: 768-777. 3. Sullivan WD, Hurst DJ, Harmon CE, Esther JH, Agia CA, Maltby JD et al. A prospective evaluation emphasizing pulmonary involvement in patients with mixed connective tissue disease. Med 1984; 63: 92-107. 4. Wiener-Kronish JP, Solinger AM, Warnock ML. Severe pulmonary involvement in mixed connecti- ve tissue disease. Am Rev Respir Dis 1981; 124: 499-503. 5. Hosoda Y, Suzuki Y, Takano M, Tojo T, Homma M. Mixed connective tissue disease with pulmo- nary hypertension: a clinical and pathological study. J Rheumatol 1987; 14: 826-830. 6. Jolliet P, Thorens JB, Chevrolet JC: Pulmonary vascular reactivity in severe pulmonary hyperten- sion associated with mixed connective tissue dise- ase. Thorax 1995; 50: 96-97. 7. Partanen J, Nieminen M, Lounmanmäki K. Death in a patient with primary pulmonary hypertension after 20 mg of nifedipine. N Engl J Med 1993; 329: 812. Anemia perniciosa en el curso de una aplasia medular Sr. Editor: Las aplasias medulares constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades que se caracterizan por pancitopenia periférica, asociada a un grado variable de hipocelulari- dad medular 1 . Pueden estar causadas por ra- diaciones ionizantes, agentes químicos, fárma- cos o virus, aunque en más de un 70% de los casos no se identifica ninguna causa. Se con- sideran tres posibles mecanismos desencade- nantes: una lesión intrínseca de la célula pro- genitora hematopoyética, una alteración del microambiente medular o bien la participación de un mecanismo autoinmune en el desarrollo y mantenimiento de las citopenias 2 . Este últi- mo mecanismo explicaría la respuesta al trata- miento inmunomodulador observado en un 65-78% de los casos, según las series 3-5 . La aparición de enfermedades de base autoinmu- ne en el curso de una aplasia medular es un hecho poco conocido. El objetivo de esta carta es describir a un paciente que presentó una anemia perniciosa en el curso de una aplasia medular. Varón de 73 años de edad con antecedentes patoló- gicos de resección transuretral por adenoma de prós- tata, glaucoma crónico izquierdo, enfermedad pul- monar obstructiva crónica, diabetes mellitus tipo 1, vitíligo y artropatía psoriásica. En agosto de 1994 in- gresó por rectorragias y hematuria. En el hemograma destacaban: leucocitos 1,4 × 10 9 /l (15% segmenta- dos, 75% linfocitos, 10% monocitos), hemoglobina 92 g/l, hematócrito 0,27 l/l, VCM 83 fl, plaquetas 31 × 10 9 /l, y reticulocitos de 3,2 × 10 9 /l. Se realizó una biopsia de médula ósea en la que destacaba una hipocelularidad medular, con alguna zona de hemo- rragia e infiltración linfoplasmocitaria. Se efectuó el diagnóstico de aplasia medular idiopática y se inició tratamiento con globulina antitimocítica (750 mg/12 h, i.v., durante 10 días), con respuesta parcial (leu- cocitos 2,6 × 10 9 /l, hemoglobina 75 g/l, hematócrito 0,22 l/l, plaquetas 28 × 10 9 /l). Por ello, a partir de enero de 1995, recibió tratamiento con ciclosporina A (100 mg/12 h, p.o.), con lo que mejoraron los pa- rámetros hematológicos, aunque persistía tromboci- topenia (122 × 10 9 /l). En los sucesivos controles hemoperiféricos se observó una macrocitosis progre- siva. En el hemograma efectuado en septiembre de 1997 destacaban: leucocitos 3,06 × 10 9 /l, hemoglo- bina 99 g/l, hematócrito 0,28 l/l, VCM 121 fl, HCM 42,8 pg, plaquetas 103 × 10 9 /l y 3,2 × 10 9 reticuloci- tos/l. Las pruebas de Ham y de la sucrosa fueron ne- gativas. La determinación de cobalamina fue de 58 pg/ml (N = 200-750), el pepsinógeno de 2,5 ng/ml (N = 20-80) y la gastrina superior a 1.098 pg/ml (N < 90). Los anticuerpos anticélula parietal gástrica fue- ron negativos y la fibrogastroscopia fue normal. En el aspirado de médula ósea se observó una celularidad global conservada con rasgos megaloblásticos que afectaban a las tres series hematopoyéticas, y el es- tudio citogenético fue normal (46,XY [20]). Se inició tratamiento sustitutivo con vitamina B 12 (1.000 μg i.m. al mes), con lo que se observó una recuperación completa de las cifras hemoperiféricas y desaparición de la macrocitosis. En julio de 2000 el enfermo rein- gresó por una agranulocitosis tóxica secundaria a pi- razolonas y falleció por un shock séptico. Los pacientes afectados de aplasia medular pueden desarrollar, en el curso evolutivo de la misma, una enfermedad hematológica clonal como la hemoglobinuria paroxística nocturna (9-57%), un síndrome mielodisplásico (10%) o una leucemia aguda (5-7%) 4,6 . El papel que puede tener el grado de inmunodepresión en dicha evolución clonal no está bien definido. Por el contrario, la aparición de una anemia perniciosa en el curso de una aplasia medular es un hecho poco conocido, que no hemos hallado referido en la bibliografía (MEDLINE 1990-2000, palabras clave: aplastic anemia, pernicious anemia, autoimmune diseases). Sin embargo, el paciente descrito presentaba un trastorno de la autoinmunidad que podría ex- plicar el desarrollo de una anemia perniciosa, independientemente de la aplasia medular. De hecho, la asociación entre anemia perniciosa, vitíligo, diabetes mellitus y artritis reumatoide, seropositiva o no, está bien reconocida 7,8 . En este paciente, incluso se podría considerar la aplasia medular como una manifestación más de este trastorno de la autoinmunidad. De to- dos modos, ante la detección de una macroci- tosis en el curso de una aplasia medular de- bería considerarse, además de un síndrome mielodisplásico, una anemia perniciosa, sobre todo si en el enfermo coexisten otras manifes- taciones autoinmunes, como ocurrió en el caso aquí referido. Financiado, en parte, con la beca FIJC-P/EF 99 de la Fundación Internacional José Carreras para la Lucha contra la Leucemia. Javier Grau, Josep Maria Ribera, Jordi Juncà y Fuensanta Millá Servicio de Hematología-Hemoterapia. Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. Universitat Autònoma de Barcelona. 1. Tooze JA, Marsh JC, Gordon-Smith EC. Clonal evolution of aplastic anemia to myelodisplasia/acute myeloid leukaemia and paroxysmal nocturnal hae- moglobinuria. Leuk Lymph 1999; 33: 231-241. 2. Nimer SD, Ireland P, Meshhkinpour A, Frane M. An increased HLA DR2 frequency is seen in aplastic anemia patients. Blood 1994; 84: 923- 927. 3. Frickhofen N, Kaltwasser JP, Schrezenmeier H, Raghavachar A, Vogt HG, Herrmann F et al. Treatment of aplastic anemia with antilymphocyte globulin and methylprednisolone with or without cyclosporine. N Engl J Med 1991; 324: 1297- 1304. 4. Tisdale JF, Dunn DE, Maciejewski J. Cyclophos- phamide and other new agents for the treatment of severe aplastic anemia. Semin Hematol 2000; 37: 102-109. 5. Bacigalupo A, Bruno B, Saracco P, Di Bona E, Lo- casciulli A, Locatelli F et al. Antilymphocyte globu- lin, cyclosporine, prednisolone, and granulocyte colony-stimulating factor for severe aplastic ane- mia: and update of the GITMO/EBMT study on 100 patients. Blood 2000; 95: 1931-1934. 6. Socié G, Henry-Amar M, Bacigalupo A, Hows J, Tichelli A, Ljungman P et al. Malignant tumors oc- curring after treatment of aplastic anemia. N Engl J Med 1993; 329: 1152-1157. 7. Abraham Z, Rozenbaum M, Gluck Z, Feuerman EJ, Lahat N, Kinarty A. Vitiligo, rheumatoid arthri- tis and pernicious anemia. 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También puede asociarse a otras enfermeda- MEDICINA CLÍNICA. VOL. 116. NÚM. 2. 2001 78