162 Investigaciones Geográficas, Boletín 60, 2006 González Sánchez, J. e I. Kunz Bolaños (2005), Regionalización habitacional de la Ciudad de México, Instituto de Geografía, UNAM, México, Colección Temas Selectos de Geografía de México (I.4.3), 144 p. ISBN 970-32-2824-0 Cuando parecía no haber lugar para otro libro sobre la vivienda en México, aparece este texto elaborado por Jorge González e Ignacio Kunz, como resultado de la tesis de Maestría del pri- mer autor bajo la dirección del segundo. Podemos ubicar en los años setenta la pu- blicación de los textos fundacionales sobre este complejo problema. En la investigación pionera del Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento (COPEVI) se analizó la vivien- da del sector popular organizado a partir de una crítica de la incapacidad del mercado for- mal para satisfacer la demanda habitacional. Este esfuerzo formó una corriente de opinión que cristalizaría en la creación del FONHAPO y después influiría en las políticas seguidas por el Instituto de la Vivienda. 1 Casi al mis- mo tiempo, Garza y Schteingart (1978) ini- ciaban el escrutinio de los programas oficia- les de vivienda, con énfasis en las condiciones económicas estructurales que explican “el problema de la vivienda”, como se le llamaba entonces. Desde una perspectiva teórica mar- xista, Pradilla (1982) compiló, poco después, varios ensayos sobre el problema de la vivien- da en el contexto de Latinoamérica. 2 Estos tres textos fijaron las perspectivas analíticas que marcarían a la bibliografía especializada en los años siguientes: las formas de producción social del espacio, en particular el interés por la vi- vienda informal, y el análisis de la políticas públi- cas involucradas en la construcción de casas, así como una fuerte crítica al uso de los “vie- jos” modelos urbanos, en especial de la Es- cuela de Chicago. Un giro incipiente en el tratamiento del tema fue aportado por el Centro de Ecodesa- rrollo (CECODES). Tomando como casos de estudio a las tres principales ciudades del país, más las que “surgieron” en las regiones petroleras y una en la frontera norte, se develaron los mecanismos específicos median- te los cuales una extensa red de agentes políti- cos operaba la incorporación masiva de suelo agrario -o simplemente periférico-, al mer- cado inmobiliario urbano. A diferencia de los primeros estudios, el interés se centró, bajo una perspectiva urbana, en los vastos secto- res populares no organizados a los que el Estado buscaba integrar a los diferentes mecanismos formales mediante procesos de corporativiza- ción. 3 Eran los años del boom petrolero cuando poco se hablaba de la otra cara del “milagro mexicano”, la de la exclusión social impres- cindible para la realización ilegal de negocios inmobiliarios. Fueron diversas las formas de afrontar el impacto de esas operaciones en los precios de suelo, lo que llevó a interesarse por la renta del suelo y el mercado inmobiliario. En reali- dad ninguno de estos temas era nuevo, pues estaban considerados en los modelos espa- ciales: la fricción de la distancia en el modelo de círculos concéntricos de Bugues y la segrega- ción socioespacial en el modelo de núcleos múl- tiples de Ullman y Harris. Por su parte, el pre- dominio de la vivienda en el conjunto urbano había dado origen al modelo de sectores de Hoyt (Richardson, 1993). Lo novedoso fue el rechazo a la utilización de los modelos espa- ciales como explicación de los procesos, lo que en estricto sentido, ninguno de ellos se propo- nía. En esta vertiente destacan, además del tomo IV El capital en la producción de vivienda, del primer COPEVI (1977), el estudio de Schteingart (1981) así como el de Iracheta (1984) sobre la impre- sionante oleada especulativa de suelo urba- no que se llevó a cabo en el Estado de México durante los años sesenta y setenta. Posterior- mente, varios autores se han sumado a ese