¿Consciencia responsable o responsabilidad consciente? 1 Enmarcando ambos conceptos Dra. Beatriz Arroyo Pastor Prof. Universidad Francisco de Vitoria Resulta bastante curioso que disciplinas tan dispares como la biología y las ciencias sociales, pueden llegar a establecer un diálogo para una mayor comprensión de la realidad, ampliando los horizontes de la razón humana. Un ejemplo es la relación entre la responsabilidad personal y social y las bases biológicas de la consciencia. ¿Es posible que un fundamento biológico pueda explicar comportamientos sociales y/o personales?. Empecemos definiendo ambos conceptos. Desde un punto de vista neurológico, se define la consciencia como el producto fisiológico -o estado- de la respuesta sensitiva, gracias a la cual se mantiene un estado de alerta por parte del individuo en relación a su entorno, con base en la complejidad del tejido neuronal, en concreto con el Sistema Reticular Activador ascendente que, probablemente, permita los diferentes niveles de consciencia (León-Carrión y León-Domínguez, 2019). Tanto el lenguaje, como las funciones ejecutivas, las habilidades visoespaciales, la atención, esto es, las funciones cognitivas superiores estarían asociadas a la consciencia, como refieren investigadores de la talla de Stawarczyk, D. et al. Por otra parte, el cerebro, al ser materia, ocupa un espacio y se ubica en el tiempo, por lo que se deriva que la consciencia incluye una gran variedad de dimensiones y acciones cognitivas (Northoff and Huang, 2017). Gracias al nivel de alerta, denominado Arousal, el individuo se encuentra en una actividad tanto corporal como psicológica enmarcada en un tiempo concreto. Aparte, los seres humanos somos capaces de interactuar, gracias a la percepción, con el exterior y hacia nuestro interior, con lo cual tenemos la experiencia de consciencia, denominada Awareness. El concepto de responsabilidad personal, y por extensión de las instituciones, hace alusión al conjunto de estrategias, control de gestión o acciones prácticas cuyo fin es la consecución de un equilibrio tanto a nivel social, económico y ambiental, como indica Barroso Tanoira. No deja de ser una capacidad del ser humano, mediante la voluntad y reflexión, cuyo fin último es responder mediante sus actos y consecuencias derivadas. Todo trabajador, en la empresa pública o privada, en el ejercicio de su profesión, tendrá tanto deberes como obligaciones, cuyo cumplimiento estará de acuerdo a unas normas jurídicas, de lo contrario derivará en determinadas sanciones en función del daño personal o social realizado (Moreira de la Paz y Morán Sarmiento, 2010). Una vez definidos, muy brevemente, ambos conceptos entenderemos mejor cómo se relacionan y sus consecuencias. ¿Homo sapiens u Homo faber? Si tenemos en cuenta que el último ancestro común de los bonobos, chimpancés y humanos modernos (ca 12-9 M. a.) ya mostraba una organización anatómica y funcional bioquímica, que dio lugar a una serie de actitudes y comportamientos que influyeron, sobre todo, en el desarrollo cognitivo del género Homo, podemos comprender mucho mejor nuestras facultades a nivel cerebral, puesto que la evolución ha permitido gran cantidad de ensayos y errores a lo largo de estos millones de años que nos separan de ellos. Las capacidades intelectuales de H. sapiens, 1 Arroyo Pastor, B. (2023). ¿Consciencia responsable o responsabilidad consciente?. Actuarios. Revista de Estadística y Sociedad, 88, 2-3. ISSN-e 1696-9359 http://www.revistaindice.com/numero88/