Carlos A. del Bosque (2024): "Una introducción ilustrada al blues", en Tebeosfera, tercera época, 25 (31-III-2024). Asociación Cultural Tebeosfera, Sevilla. Disponible en línea en: https://www.tebeos- fera.com/documentos/una_introduccion_ilustrada_al_blues.html UNA INTRODUCCIÓN ILUSTRADA AL BLUES CARLOS A. DEL BOSQUE (Universidad de Alcalá (UAH)) Decía Francis Davis en la introducción a la reedición de The History of the Blues. The Roots, the Music, the People (Da Capo Press, 2003) que, dejando a un lado el enfoque escogido, si algo se espera de cualquiera que afronte la magna tarea de escribir un libro sobre blues es que, «cuanto antes mejor», lo defina musical y líricamente «y que especule sobre su posible origen africano y su matriz social estadounidense». Manuel López Poy ya demostró tenerlo perfectamente claro al señalar en Camino a la libertad: historia social del blues (Bad Music Blues, 2009) que «la historia del blues es también la historia de la realidad social, económica y política de lo que hoy se llama la población afroamericana», y por ese motivo, estaba claro que no podía faltar en Blues. La novela gráfica —magníficamente ilustrada por Pau Marfà en sobrio blanco y negro— la oportuna referencia histórica a la primera llegada y posterior evolución de la gran masa de población esclava que, de acuerdo con Joe R. Feagin (How Blacks Built America: Labor, Culture, Freedom, and Democracy [Routledge, 2016]), tanto contribuyó a cimentar económica y culturalmente los Estados Unidos de América a lo largo de un proceso lleno de sangre, sudor y lágrimas que comenzó antes, incluso, del propio surgimiento como nación de esa supuesta «tierra de la libertad y hogar de los valientes» que proclama con orgullo su falaz himno patrio. Partiendo de una base tan consensuada, Blues. La novela gráfica trata de sintetizar en poco más de ochenta páginas la historia de un género musical tan fundamental en el desarrollo de la música popular del siglo XX como es el blues. Adopta, para ello, un acertado formato cuadrado de tapa dura que, salvando las lógicas distancias, guarda cierta semblanza con la carpeta de un disco de vinilo, al que se adapta a la perfección un esquema gráfico simple, común y seguro en el que las ilustraciones de Marfà se distribuyen a razón de entre uno y cinco paneles por página y son acompañadas por cajas que encierran los textos explicativos de Manuel López Poy. Ocasionalmente, bocadillos de diálogo emergen de protagonistas concretos, bien con cortos fragmentos de la letra de