301 Capítulo 9 Crimen, violencia y frontera Reconfiguraciones de las prácticas ilícitas y los grupos armados en la frontera San Antonio / Ureña-Cúcuta Andrés Antillano, Verónica Zubillaga, Francisco Sánchez y Luz Ortiz Venezuela y Colombia comparten 2.219 kilómetros de frontera terres- tre desde la península de la Guajira, al norte, hasta el sur del estado Amazonas. Si consideramos la población de los departamentos y es- tados adosados a cada lado, alcanza unos 10 millones de habitantes que representan un 25 % del territorio, para el caso colombiano y un 36% para el de Venezuela. Es una frontera particularmente activa: el intercambio económico entre los dos países llegó a superar los $ 8 mil millones en su momento de auge, que coincide con el periodo de la bonanza económica en Venezuela, entre 2007 y 2008. Y se estima que entre 30 y 50 mil personas cruzan a diario en una dirección u otra los puntos fronterizos. En esta extensa y vital frontera destaca el conurbano binacional formado por San Antonio/Ureña (Venezuela) y Cúcuta/Villa del Rosario (Colombia), una de las zonas fronterizas más activas del continente, la cual reúne una población de casi un millón de personas que residen en las tres ciudades. Además, en este eje se producen más de dos tercios de los intercambios comer- ciales entre ambos países y es el punto de mayor flujo de personas que cruzan la línea divisoria. Durante las últimas décadas se intensificaron las actividades criminales y la presencia de grupos armados en el borde fronte- rizo, en buena medida como consecuencia del conflicto armado colombiano. Al menos desde la década de los 80 hicieron presen- cia grupos de la insurgencia colombiana, que usaron el lado vene- zolano como retaguardia y fuente para la obtención de finanzas a través de actividades ilegales, como la extorsión y el secuestro de comerciantes y ganaderos. Con el recrudecimiento del conflicto