RE-HABITAR EL CUERPO PARA IMAGINAR OTRAS FORMAS DE CUIDADO 1 Luisa González-Reiche En Ana María Cofiño y Alejandro Flores (Eds.). Incertidumbres y horizontes: ensayos sobre COVID-19 en Guatemala. Ediciones del Pensativo, 2023. Pp. 85 – 100. El asunto del cuerpo ha sido ampliamente explorado y explotado. El cuerpo maquinizado y objetivado dio paso a su anulación simbólica y desaparición aparente de todo lo que ser cuerpo implica: las experiencias y relaciones, los padecimientos, la vulnerabilidad, su multiplicidad, su cualidad de ser en devenir. Así, cuando nos referimos al cuerpo traemos a nuestra mente una historia de cuerpos vacíos, los cuerpos que protagonizan prácticamente todas las historias que conocemos. La Historia ha transformado nuestros cuerpos; la nuestra –de los sujetos modernos– es una ceguera del cuerpo culturalmente adquirida. La incapacidad de percibir cuerpos allí donde se escriben las historias nos llevó a construir fantasmas, como cuerpos invisibles. No obstante, los fantasmas constituyen una figura interesante pues también son apariciones y su presencia siempre viene acompañada de mensajes, llamados. Al prestar mayor atención notamos también que, en efecto, siempre estamos rodeades de fantasmas –y estos tienen siempre algo que decir–, trazas del pasado que constituyen el hoy. Al mirar nuestra ceguera nos miramos, como cuerpos relacionados más allá de nuestra piel 2 , más allá del tiempo y del espacio. Me asumo, así, como cuerpo, siguiendo la línea de diverses autores que superaron o resistieron la ceguera de los cuerpos en el campo oficial del pensamiento, así como a tantes otres, en los márgenes. El cuerpo que soy es una pluralidad en constante devenir 3 que se 1 Algunas de las ideas incluidas en este ensayo formaron parte de la serie de columnas que publiqué en Plaza Pública entre marzo y septiembre de 2020. 2 En su Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XXI, Donna Haraway se pregunta: “¿Por qué nuestros cuerpos deberían terminarse en la piel o incluir como mucho otros seres encapsulados por ésta?” Haraway, D. (1995). En Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza. Madrid: Cátedra. P. 305. 3 Ser en devenir, como proceso permanente no significa estar en proceso de llegar a ser algo concreto o alcanzar una meta (una representación universal), no apunta a una trascendencia sino a la inmanencia. Para Braidotti