19 An Pediatr (Barc) 2005;62(6):519-21 519 EDITORIAL Implicaciones del estudio GOAL en el asma infantil dosis y menor tiempo para disminuir el grosor de la mem- brana basal de la vía aérea de los asmáticos fue la flutica- sona 11 . No existe en la literatura médica evidencia de que otros tipos de fármacos, como cromonas, teofilinas o anti- leucotrienos, tengan algún efecto en evitar o en disminuir la remodelación de la vía aérea en seres humanos asmáti- cos. Este efecto antiinflamatorio y antirremodelación que han demostrado los corticoides inhalados, además de su ya conocida utilidad en proporcionar mejoría de los sínto- mas y de la función pulmonar en el asma infantil 13 , hacen de los corticoides inhalados el primer fármaco para el con- trol y sugiere que deberían usarse precozmente en los ni- ños asmáticos idealmente antes de los 5 años, ya que si se inician después de esa edad los resultados no serán tan satisfactorios, tal como se demostró en el estudio Child- hood Asthma Management Program (CAMP) 14 , donde no hubo mejoría de la función pulmonar muy probablemente por el inicio del tratamiento después de esa edad. El problema es que, en estos primeros 5 años de vida, coexisten al menos tres fenotipos distintos de niños sibi- lantes (transitorios, tardíos y persistentes o asmáticos clá- sicos). Una manera de poder diferenciar qué lactante con cuadros de sibilancias o bronquitis obstructivas recurren- tes va a ser un futuro asmático y así poder iniciar precoz- mente el uso de los corticoides inhalados es el Asthma Predictive Index (API) 15 . Aquellos lactantes con sibilan- cias recurrentes de la cohorte de Tucson que tuvieron un API positivo tuvieron siete veces más riesgo de ser asmá- ticos en la edad escolar. Dicho de otra manera, si un lac- tante con sibilancias recurrentes llega a la consulta y al aplicarle este algoritmo (API) este sale positivo, se puede decir con el 77 % de certeza que ese lactante será un fu- turo asmático cuando sea escolar y el comienzo del uso de fármacos para el tratamiento será más efectivo. En cambio, si el API es negativo se puede decir con el 70 % de certeza a la madre que el niño va a dejar de tener cua- dros de sibilancias cuando alcance la edad escolar. Si consideramos los datos epidemiológicos actuales nos encontramos con la evidencia de que el uso de fármacos para el tratamiento o prevención del asma debiera ini- ciarse precozmente en la vida, incluso antes de los 5 años. Los hechos epidemiológicos que sugieren esta evidencia son: primero, que alrededor del 80 % de los sujetos asmáticos comenzaron su enfermedad en los pri- meros 12 años de vida 1 ; segundo, que los estudios de la cohorte de Melbourne 2 demuestran que el asma es una enfermedad que se caracteriza por tener un manteni- miento en los síntomas y en la función pulmonar, es de- cir, aquel niño con asma grave y un deterioro en su fun- ción pulmonar, va a conservar esa misma gravedad y deterioro cuando sea adulto; y tercero, que los estudios de la cohorte de Tucson 3 han demostrado que la gran pérdida de la función pulmonar en los niños asmáticos sucede en los primeros 5 años de vida. Además de estos datos epidemiológicos, los estudios en niños asmáticos donde se realizaron lavados bron- quioalveolares demostraron la presencia de inflamación de la vía aérea en niños de 8 años 4 e, incluso, en lactan- tes con sibilancias persistentes tan pequeños como de 15 meses de vida 5 . También hay estudios que ponen de manifiesto la existencia de remodelación de la vía aé- rea en niños asmáticos 6,7 y lo más asombroso es que el grosor de la membrana basal de la vía aérea de los niños asmáticos sin control de su enfermedad no difiere del gro- sor de la membrana basal de los adultos con asma grave y tampoco está relacionada con la duración de la enferme- dad 8 . Por lo tanto, llegamos una vez más a la misma con- clusión: que es primordial instaurar tratamiento con fár- macos controladores en la infancia de forma precoz. Los únicos fármacos que han demostrado utilidad fren- te al remodelado de la vía aérea en seres humanos son los corticoides inhalados como beclometasona 9 , budesonida 10 y fluticasona 11 y los agonistas 2 de acción prolongada como el salmeterol 12 . El corticoide que necesitó menor J.A. Castro-Rodríguez Departamento de Medicina Respiratoria Infantil. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad de Santiago de Chile. Chile. Correspondencia: Dr. J.A. Castro-Rodríguez. Avda. San Carlos de Apoquindo, 856. Las Condes. Santiago. Chile. Correo electrónico: jacastro17@hotmail.com Recibido en abril de 2005. Aceptado para su publicación en abril de 2005.