Libros 247 Galaxias Haroldo de Campos, traducción revisada y corregida de Reynaldo Jiménez, Madrid, Libros de la Resistencia, 2024. «La ficción aflorará y se disipará, rápido, según la movilidad de lo escrito» S M «El método histórico es un método filológico y a ese método subyace el libro de la vida» W B Las imágenes, decía Benjamin, tienen su momento de legibilidad, el cual puede esperar por décadas o siglosagazapado para asaltarnos y abalanzarse sobre nosotros, intempestivamente. Lo que anunció un futuro y ahora es pasado puede convertirse en ruina y porvenir, pues el tiempo no es una línea, sino una multiplicidad de hilos reversibles que se trenzan y destrenzan sin cesar, sostenidos en un presente constantemente desplazado. Así es como llegan hasta esta península, lentas, las espirales demoradas de estas galaxias textuales que dibujan una imagen del cosmos. Escritas entre 1963 y 1976, aquí tenemos –en su versión completa y en traducción de Reynaldo Jiménez– las Galaxias de Haroldo de Campos. En ellas el poeta, más allá de las certezas del período militante de la poesía concreta, se aventuraba en un lenguaviaje en el que, como se lee en su primer fragmento, «el libro es el viaje», lo que implica que «esto no es un libro de viaje pues el viaje no es un libro de viaje pues un libro es viaje». Viaje puntuado por epifanías en el que desfilan lenguas, ciudades, afectos, lecturas, amistades, noticias, cuerpos, pensamientos y una miríada de traducciones. Ese viaje de viajes no concluyó con su publicación en libro en 1984, sino que se extiende y se pluraliza más allá de ella, en sus múltiples lecturas y traducciones. Aunque la traducción de Reynaldo Jiménez ya había sido publicada –en una versión previa– en 2010 en Montevideo, esta es la primera vez que las Galaxias de Haroldo se publican en España, cuarenta años después de su primera edición en libro y sesenta años después de los primeros fragmentos del libro, que dan cuenta de su visita a España en 1963, meses antes del golpe de Estado que instauraría la dictadura militar en Brasil. No es casual que el libro –publicado en las postrimerías de esa dictadura brasileña– se abriera, tras el formante inicial, con un fragmento que presentaba una estampa de Granada bajo el franquismo: reza calla y trabaja en un muro de granada trabaja y calla y reza y calla y trabaja y reza en granada un muro de la casa del chapiz ningún holgazán ganará el cielo mirando abajo un muro interno la educación es obra de todos ave maría en granada mirad en su granada y aquel día la casa del chapiz