Salud Colectiva | ISSN 1851-8265 | http://revistas.unla.edu.ar/saludcolectiva | Salud Colectiva. 2023;19:e4737 | https://doi.org/10.18294/sc.2023.4737 EDITORIAL / EDITORIAL SALUD COLECTIVA La salud colectiva en el contexto de la bioética global Collective health within the framework of global bioethics Volnei Garrafa 1 , Gabriela Irrazábal 2 , Camilo Hernán Manchola Castillo 3 1 Profesor Emérito. Miembro, Comité Internacional de Bioética de la Unesco (2010-2017). Docente-fundador, Programa de Posgrado en Bioética, Universidade de Brasília. Brasilia, Brasil.* 2 Investigadora adjunta, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, con sede en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.* 3 Doctor en Bioética. Consultor en bioética y ética en investigación con seres humanos. Profesor, investigador, Universidade de Brasília, Brasilia, Brasil.* Los fundamentos epistemológicos de la bioética cam- biaron sustancialmente a partir del año 2005. La apro- bación de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos por la 33a Conferencia General de la Unesco, celebrada en octubre de ese año en París (1) , en la práctica concreta, significó una constancia pública de su reconocimiento y emancipación internacional. La Unesco dedicó más de dos años de discusiones hasta llegar a un documento final satisfactorio. La homo- logación de la Declaración ocurrió por aclamación, lo que significa que fue respaldada unánimemente por los 191 países miembros oficiales de la organización en aquel momento. El camino de su construcción, sin embargo, fue largo y tortuoso, entre avances y retrocesos, pasando por diversas versiones preliminares elaboradas por su Comité Internacional de Bioética, un organismo formado por 36 investigadores del área con representación equi- librada entre los cinco continentes. Si bien el bios de la bioética tiene el significado ori- ginal de “vida”, hasta octubre de 2004 la dirección dada al documento redujo el tema al campo estrictamente biomédico-biotecnológico, área de interés directo para los países centrales del sistema-mundo que, durante las discusiones, intentaron evitar de diferentes maneras la ampliación de su agenda, de acuerdo con los intereses de los grandes laboratorios internacionales de medica- mentos, directamente interesados en el control ético de las investigaciones clínicas. Sin embargo, desde el inicio del proceso de construcción de la Declaración, un grupo orgánico de representantes de países latinoamericanos presionó de forma permanente al Comité Internacional de Bioética para lograr un texto más amplio, afirmativo e inclusivo, expresando su desacuerdo con el rumbo que estaba siendo dado al documento (2) . En este contexto, a principios de noviembre de 2004, a solicitud de la Secretaría de Derechos Humanos de la República Argentina, con el apoyo de la Red Latinoame- ricana y del Caribe de Bioética de la Unesco (Redbioética), se llevó a cabo una reunión celebrada en Buenos Aires para discutir formalmente el tema, en la que partici- paron la entonces presidenta del Comité Internacional de Bioética, la investigadora canadiense Michèle Jean, y algunos de sus miembros, así como expertos de 11 países latinoamericanos, muchos de ellos defendiendo posi- ciones previamente analizadas por sus países de origen. Del citado encuentro se produjeron dos documentos, ambos contundentes, que abogaban por cambios pro- fundos en el contenido de la Declaración: el primero de ellos, más formal, de perfil técnico, discutía punto por punto el borrador hasta entonces propuesto por el Comité Internacional de Bioética; y el segundo, con el título “Carta de Buenos Aires” (2,3) , de fuerte base política, criticaba duramente los intereses sectoriales antes men- cionados, que fue inmediatamente traducida al inglés y compartida a nivel mundial. A la par de la reunión de Buenos Aires se realizaron con el mismo propósito otras reuniones similares en diferentes países, acción que contribuyó a un cambio del panorama observado hasta entonces con relación al contenido del documento. La reunión ordinaria del Comité Internacional de Bioética celebrada en París, en enero de 2005, cuando debía definirse el rumbo que la Declaración seguiría a partir de entonces, contó además con la participación oficial de las representaciones diplomáticas de los 36 países que inte- graban en ese momento el Comité Internacional Intergu- bernamental de Bioética de la Unesco (CIGB). De la citada reunión, debido a las fuertes posiciones aportadas por los “países periféricos” –denominación geopolítica acuñada por la bioética de intervención (4) – surgió un borrador con bases muy distintas a las anteriores, que pasó a ser el referente para subsidiar las dos reuniones a realizarse en París, en los meses de abril y junio, que fueron decisivas