21 Resistencia y denuncia en la obra de Carmen Conde y Raquel Forner María Alejandra Z ana The University of Akron Carmen Conde (1907–1996) es una de las figuras más prominentes de la primera generación de poetas españoles de la posguerra. En los poemas de Mientras los hombres mueren (1938–1939), la voz poética femenina expresa tanto una visión ginocéntrica del mundo como una crítica al sistema de valores androcéntrico y antropocéntrico. Al igual que Conde, Raquel Forner (1902–1988), reconocida pintora de la vanguardia argentina, en la serie de telas dedicadas a la Guerra Civil española denuncia los devastadores efectos de un orden patriarcal fundado en el principio de dominación y control. Las dolorosas y desesperanzadas alegorías de Forner aluden, al igual que los poemas de Conde, “a un mundo estremecido ante las fuerzas descontroladas por el hombre que las ha desencadenado” (Fèvre 51). Este trabajo analizará el uso de la figura materna en el poemario titulado Mientras los hombres mueren (1938–1939) y en las pinturas de la serie De España (1937–1939). 1 Como mencionáramos anteriormente, Carmen Conde fue una de las poetas más reconocidas de la generación del 27. 2 Fiel a la Segunda República y al ideario democrático que esta representaba, al estallar la guerra, Conde y su esposo, el poeta Antonio Oliver —quien se había enrolado en el ejército republicano al frente de la emisora Radio Frente Popular número 2—, recorrieron muchas ciudades de Andalucía propagando los ideales republicanos. Debido al precario estado de salud de su madre, la poeta tuvo que dejar a su esposo y partir a Cartagena para dedicarse a su cuidado. A causa del constante bombardeo en dicha ciudad, abandonó Cartagena y se instaló con su madre en Murcia donde, a pesar del caos y la destrucción ocasionada por la guerra, siguió impartiendo clases a adultas analfabetas en la Casa de la Mujer de la Agrupación de Mujeres Antifascistas. Durante la guerra, continuó colaborando con la revista Mujeres Libres. Con su marido en el frente, Conde se marchó a vivir con su amiga Amanda Junquera a Valencia. Entre 1938 y 1939 escribió Mientras los hombres mueren. Al terminar la guerra —debido a su apoyo a la causa republicana— la poeta tuvo que esconderse en la casa de la familia de los Junquera donde permaneció encerrada durante un año. Durante los primeros años de la posguerra, Conde vivió en la clandestinidad y, en 1943 fue llamada a comparecer frente al juzgado militar al ser acusada del delito de auxilio a la rebelión. Gracias a los testimonios de varias personas que avalaron su carácter de buena persona, la poeta fue declarada inocente. Conde nunca [140.234.253.9] Project MUSE (2024-05-16 08:24 GMT) Ebsco Publishing