aureae litterae ovetenses. actas del xiii congreso de la aiso 759 Jerónimo de Urrea y su traducción de Le Chevalier délibéré, de Olivier de la Marche Marcial Rubio Árquez Università degli Studi «G. d’Annunzio» Chieti-Pescara De la trabajada y meritoria vida de don Jerónimo de Urrea sabemos muchas cosas gracias al primigenio trabajo de Borao (1866) y, sobre todo, a la mo- numental monografía que Pierre Geneste (1978) le dedicó, recientemente resumida y actualizada por Eugenia Fosalba (2017:92-98). Meritoria sobre- manera resulta también la ficha biográfica que María de las Nieves Muñiz Muñiz (DBe) le ha dedicado recientemente y, obviamente, cuanto se expone en Cacho Blecua (2009). De esta forma sabemos que debió de nacer hacia 1510 y que fue hijo bastardo de Jimeno II de Urrea, segundo vizconde de Biota. Sus primeros años los debió de pasar en Épila, pueblecito cercano a Zaragoza. Como costumbre quería, comenzó temprano su carrera militar y así le vemos ya en la campaña contra la invasión francesa del Piamonte en 1536, donde será testigo de excepción de la muerte de Garcilaso de la Vega en Le Muy, en la Provenza francesa, hasta donde las tropas imperiales persiguen a los invasores. Debió de quedarse ya en Italia, desde donde debió de salir para participar en la gloriosa conquista de Túnez y, poco después, en 1541, en Argelia. En 1543 le vemos de nuevo en el Viejo Continente, combatiendo al lado del Emperador contra el rey de Francia. Participa así en la gloriosa jornada de Mühlberg (24 de abril de 1547). Volvió de nuevo a Italia y quizás participó en la guerra que a partir de 1551 opuso a Enrique II de Francia contra Carlos V, siempre por el dominio de Italia. Debió de servir bien y fielmente porque en 1554 le encontramos como gobernador de la estratégica ciudad de Tarento, en el extremo sur de Italia. Allí está poco, porque ya en 1556 se encuentra con el duque de Alba, don Fadrique Álvarez de Toledo, y Enríquez de Guzmán, que ha sido nombrado virrey de Nápoles. Bajo su estandarte debió de combatir en la invasión de los estados pontificios por