1 Los cristianos ante la Agenda 2030 José María Larrú Ponencia para las II Jornadas de Teología y mundo actual. Época de cambios, cambio de época. CESET “San Pablo” (Málaga) 16-17 de febrero de 2024 1. Introducción Cada generación debe enfrentarse a los signos de sus tiempos. Los nuestros parecen ser -entre otros- los cambios acelerados por la tecnología, el cambio climático de origen antrópico (LD 11), los problemas de identidad y el estancamiento de la productividad en los países ricos que no genera el crecimiento económico suficiente ni ofrece trabajos dignos como para crear una clase media. Tecnociencia, clima, identidad y economía pueden generar una “cultura del encuentro” (Mello 2017; de la Torre 2018; Martínez 2017) que da paso a un “nuevo humanismo” (Maritain 1937; Congregación para la Educación Católica 2018; Cuellar 2009) y una “sostenibilidad de la vida” (Carosio 2010; Calderón 2021; Carrasco 2016) y pueden orientarse hacia la “cultura del descarte” (LS 22; de Rodríguez 2021; García Maestro 2019), el “antropocentrismo desviado” 1 (LS 69, 118-119; Tatay 2020) y la “economía que mata” (EG 53; Tornielli & Galeazzi 2015; Andreo 2016; Aparicio 2018). Los cambios acelerados retan a ser capaces de poner la tecnología y los medios de comunicación, información y distracción al servicio del ser humano y de la transmisión de valores compartidos que fortalezcan una “buena política” (FT 176, 182, 196) y una “amistad social” (FT 94, 99, 106, 142, 154, 180, 233, 245). La “tecnocracia” (LS 189; LD 20) trae al frente la ambigüedad de lo real: vacunas contra el Covid-19 en tiempo récord o viajes a marte frente a las pérdidas de empleos por la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial (Acemoglu & Robisnosn 2023; Brynjolfsson & Unger 2023). El cambio climático ha obligado a unir las agendas internacionales del desarrollo humano con el desarrollo sostenible y ha abierto una ventana de oportunidad al 1 Frente a este antropocentrismo -también calificado de “despótico” (LS 68)- se sitúa el “antropocentrismo situado” (LD 67) que conecta directamente con la “sostenibilidad de la vida”, pues el propio papa Francisco afirma que “[hay que] reconocer que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas, porque “todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” (LS 89; LD 67). La cursiva es mía.