EDITORIAL 374 Enferm Infecc Microbiol Clin 2004;22(7):374-6 10 Estrategias de intervención para el uso racional de antimicrobianos en el medio extrahospitalario Josep Maria Arnau y Antonio Vallano Fundación Institut Català de Farmacologia. Servicio de Farmacología Clínica. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona. España. zan un seguimiento para conseguir al máximo su cumpli- miento, a pesar de que no siempre consiguen este objetivo. Actualmente, las actividades de la política de antibióticos no tan sólo tienen en cuenta el problema de las resistencias sino que también incluyen como objetivo minimizar los otros problemas (el fracaso terapéutico, la toxicidad y el gasto de los antibióticos); por esta razón se utilizan crite- rios de relación beneficio/riesgo y coste/efectividad en la se- lección de antibióticos. En atención primaria se dispone de información muy de- tallada sobre el consumo de los antibióticos a cargo del Sis- tema Nacional de Salud y del gasto que generan, pero casi no hay tradición en el desarrollo de actividades en el cam- po de la política de antibióticos. Esto no debe extrañar si tenemos en cuenta la situación problemática en dos cues- tiones que son clave: las dificultades para conseguir una información fiable, representativa y útil sobre el estado de las resistencias bacterianas y su seguimiento, y la au- sencia de medidas reguladoras de la oferta de los antibió- ticos disponibles y del cumplimiento de los criterios de se- lección de antibióticos (papel que en los hospitales tiene la Comisión Farmacoterapéutica, la Comisión de Infeccio- nes o la Comisión de Antibióticos). En el medio extrahos- pitalario es frecuente el uso de antibióticos en indicaciones para las que no está justificado su uso, sobre todo en las infecciones de las vías respiratorias superiores, y la auto- medicación con un escaso control de la dispensación de an- tibióticos sin receta. Si a esto se añade el papel de la auto- ridad reguladora y de la industria farmacéutica, hemos de reconocer que la situación es aún más compleja y difícil, ya que se comercializan muchos compuestos nuevos, que en su mayoría son incluidos en el sistema de financiación pública, y aunque su aportación es muchas veces margi- nal, los precios son cada vez más altos y las actividades de promoción comercial más intensas. La situación actual no creemos que tenga una solución “mágica” a corto plazo, debido a la complejidad de los fac- tores que influyen de forma negativa sobre el uso de los antibióticos y del tiempo que llevan actuando, aunque se entiende que su abordaje es prioritario para el sistema sanitario y que estamos obligados a plantear iniciativas y acciones que faciliten posibles soluciones. Hay diversas es- trategias de intervención orientadas hacia un uso racional de los medicamentos, y de los antibióticos en particular, que se suelen agrupar en dos grandes tipos, las educativas y la reguladoras. Sobre el posible efecto de las medidas reguladoras hay poca información, mientras que hay más sobre las medidas educativas y, durante los últimos años, se han publicado varias revisiones sistemáticas de los es- tudios que han evaluado su efectividad 4-8 . Aunque los es- tudios realizados, mayoritariamente en el ámbito hospi- talario o de atención especializada, tienen limitaciones, a Hoy en día los antimicrobianos se consideran uno de los avances más importantes que la investigación farmacoló- gica ha aportado para mejorar la salud de la población. A pesar de este hecho, también es cierto que el uso de es- tos fármacos a menudo es inapropiado, porque se seleccio- na mal a la población a tratar, no se elige el antibiótico adecuado y la pauta de tratamiento es inadecuada (dosis, intervalo de dosificación, duración del tratamiento y se- guimiento). Además, la utilización inadecuada de los an- tibióticos tiene importantes consecuencias, porque provoca el aumento de las resistencias de los microorganismos, del fracaso del tratamiento, de los efectos adversos y del gasto. Por lo tanto, es lógico que esta cuestión del uso ina- decuado de los antimicrobianos haya preocupado y siga preocupando a los médicos y a otros profesionales sanita- rios, así como también a la Administración. En España la preocupación es cada vez mayor ya que, en comparación con otros países, nos encontramos en una situación doble- mente desfavorable. Por un lado, hay un aumento de las resistencias de algunos microorganismos “clave”, de ma- yor magnitud que en otros países; y, por otro lado, hay un consumo de antimicrobianos muy elevado, sobre todo en el ámbito de atención primaria y a cargo del Sistema Nacio- nal de Salud 1-3 . En un estudio internacional que comparó el consumo de antibióticos en quince países de la Unión Europea, se observó que España, junto con Francia, fue el país con un mayor consumo de antibióticos 2 . El uso irracional de antibióticos y sus consecuencias pue- den aparecer tanto en atención primaria como en los hos- pitales, pero durante mucho tiempo ha sido, casi exclusiva- mente, en el entorno hospitalario donde se han identificado estos problemas como prioritarios, y se ha impulsado la de- nominada política de antibióticos. En los hospitales la po- lítica de antibióticos se ha desarrollado fundamentalmente como una respuesta al problema de las resistencias bacte- rianas, y uno de sus objetivos ha sido evitar la utilización de antibióticos de amplio espectro y, más en general, evitar la sobreutilización de los antibióticos para situaciones en las cuales no estaban indicados. La política de antibióticos hospitalaria ha tenido un apoyo institucional y se ha reali- zado en el seno de diferentes comisiones (Comisión de In- fecciones, Comisión de Antibióticos, Comisión Farmacote- rapéutica), que son las que establecen unos criterios de selección y utilización de antibióticos, los difunden y reali- Correspondencia: Dr. J. M.ª Arnau. Servicio de Farmacología Clínica. Hospital Universitario Vall d’Hebron. P.º Vall d’Hebron, 119-129. 08035 Barcelona. España. Correo electrónico: jma@icf.uab.es Manuscrito recibido el 18-06-04; aceptado el 21-06-04.