1 El propósito de la muralla de Adriano según Collingwood: una ilustración de la lógica de cuestión y respuesta Fernando Leal Carretero Departamento de Estudios en Educación Universidad de Guadalajara 1. Introducción A diferencia de otras lenguas, el español dio la bienvenida al filósofo, arqueólogo e historiador británico Robin George Collingwood desde época muy temprana gracias a los buenos oficios del Fondo de Cultura Económica en México. Además, los traductores de entonces eran de primera línea: el filósofo español Eugenio Ímaz, exiliado en nuestro país y traductor y divulgador de las obras de Wilhelm Dilthey; Edmundo O’Gorman, historiador y enfant terrible de la historiografía mexicana; y Jorge Hernández Campos, prestigioso poeta y periodista. Es sabido que Malcolm Knox, antiguo alumno y amigo cercano de Collingwood había editado póstumamente las dos obras de historia de las ideas que la muerte de nuestro autor a principios de 1943 le impidió pulir para su publicación: The Idea of Nature en 1945 y The Idea of History en 1946; ambas fueron traducidas casi inmediatamente, la primera por Ímaz en 1950 y la segunda por O’Gorman y Hernández Campos en 1952; finalmente, la autobiografía intelectual que Collingwood publicara en 1939 para preservar un recuento del meollo de su pensamiento ante la inminencia de un derrame fatal la tradujo Hernández Campos en 1953. La consecuencia de tal precocidad es que los lectores hispanohablantes, y entre ellos notablemente los historiadores mexicanos, se han acostumbrado a leer a Collingwood, principalmente la Autobiografía e Idea de la historia, desde la década de 1950 y han continuado leyendo estos dos libros hasta el presente. Sin ser quien esto escribe historiador, la fortuna de estas traducciones hizo que cayeran en mis manos estos mismos dos libros allá por 1973, en mi muy lejana juventud. Quedé deslumbrado por ellos, y no he dejado de leer estos y los demás libros de Collingwood desde entonces. Sin embargo, hay una doctrina en particular, que aparece regada por toda la autobiografía bajo el nombre de “lógica de cuestión y respuesta” (logic of question and answer). 1 Esta misma doctrina se expone de forma más tersa y concisa en el §3 de la Parte V (“Epilegómenos”) de Idea de la historia, bajo el nombre, con mayúsculas iniciales, de “Lógica del Cuestionamiento” (Logic of Questioning). 2 Pues bien, lo que quiero decir es que, 1 Por razones que daré al inicio de la sección 4, prefiero traducir logic of question and answer por ‘lógica de cuestión y respuesta’ en lugar de ‘lógica de pregunta y respuesta’, que es la propuesta por Hernández Campos en su traducción de la autobiografía de Collingwood. 2 Conviene aquí explicar un hecho que muchos lectores hispanohablantes todavía ignoran, a saber, que la primera publicación del libro The Idea of History es una verdadera chapuza desde el punto de vista filológico. A la muerte de Collingwood, en efecto, la editorial de la Universidad de Oxford pidió a Malcolm Knox que decidiera cuáles de los materiales inéditos eran susceptibles de publicación. Collingwood había planeado escribir dos libros, uno dedicado a explicar el desarrollo de la idea de historia a manos de historiadores y filósofos, el otro destinado a desarrollar su propia filosofía de la historia. El primero de estos libros se basaba en los cursos que sobre el tema había impartido Collingwood en la Universidad de Oxford todos los años de 1926 a 1931 (van der Dussen 1993, p. xxix), y de nueva cuenta en 1936 y 1940 (ibid., p. xi). Un manuscrito de 1939, con una introducción y los primeros cuatro capítulos del segundo libro, contenía la siguiente nota dirigida a su primera esposa: “Si este manuscrito llega a tus manos y yo me encuentro impedido para terminarlo, te autorizo a publicarlo bajo el título ‘Los principios de la historia’ y acompañado de un prefacio, escrito por ti, en el que expliques que se trata un fragmento de lo que durante 25 años he esperado y