Área: América Latina - ARI 31/2010 Fecha: 11/02/2010 EEUU en la política exterior de Brasil Carlos Malamud y Carola García-Calvo * Tema: Brasil ha asumido una política exterior propia en América Latina que en ocasiones ha colisionado con la nueva Administración norteamericana. ¿En qué punto se encuentran las relaciones entre Brasil y EEUU? ¿Puede Brasil erigirse en líder de América del Sur y saltar a la escena global? Resumen: “La búsqueda de la paz y la estabilidad”, así como el respeto a los derechos humanos y la defensa de la diversidad y la libertad de elección de los ciudadanos, son algunos principios básicos invocados por Brasil en las vertientes interior y exterior de su acción política. En este sentido, el Brasil de Lula da Silva se ha ganado el respeto y la credibilidad del sistema internacional. Tras la buena impresión inicial causada por Obama, al prometer en la V Cumbre de las Américas de abril de 2009 forjar “una alianza de iguales” con los vecinos latinoamericanos, y pese a la mutua admiración expresada por los presidentes Obama y Lula, las relaciones entre Brasil y EEUU han sufrido algunos desencuentros en asuntos centrales, algunos no limitados al ámbito hemisférico: el golpe de estado en Honduras, las bases militares en Colombia, la gira latinoamericana del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y la Cumbre de Copenhague. Por otra parte, Lula parece sentirse más cómodo con el francés Nicolás Sarkozy que con Obama a la hora de sellar alianzas estratégicas en diversos ámbitos. En los últimos tiempos Brasil se ha proyectado como un actor global (global player) con una política exterior independiente que busca alcanzar cada vez más influencia tanto en el ámbito regional como internacional. Pero muchas de sus decisiones han sido controvertidas y han comprometido su credibilidad. Este ARI revisa la política exterior brasileña en su relación con EEUU ante los acontecimientos más relevantes del último año, para tratar de esclarecer el punto en el que se encuentran las relaciones bilaterales y su repercusión tanto en la región como en el proyecto brasileño de convertirse en un destacado actor global. Análisis: Cuando Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de 2002, su homólogo norteamericano, George W. Bush, se encontraba sumido en la “lucha global contra el terrorismo”, tras los sucesos del 11-S. Por eso, América Latina dejó de ser una prioridad de su política exterior. Pese a ello, la Administración Bush era consciente de la necesidad de tener un socio regional confiable para, como señala Mónica Hirst, “intervenir en escenarios turbulentos, radicalizados o caracterizados por la debacle institucional”. Brasil se presentaba, gracias a su gestión continuista en el plano económico con la del gobierno * Carlos Malamud, Investigador principal de América Latina, Real Instituto; y Carola García-Calvo, Real Instituto Elcano 1