* Especialista Grado I Neurología, CIREN. ** Especialista Grado II Medicina Interna, CIREN. *** Residente de Neurofisiología, CIREN. **** Especialista Grado II Neurología, CIREN. Fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer Álvarez Sánchez Mario,* Pedroso Ivonne,* de la Fe Amado,* Padrón Sánchez Arnoldo,** Álvarez Sánchez Marilet,*** Álvarez Lázaro**** RESUMEN La Enfermedad de Alzheimer (EA) es la causa más frecuente de demencia. Sus rasgos histopatológicos característicos son la acumulación extracelular de cuerpos amiloides y la presencia intracelular de ovillos neurofibrilares. En esta revisión analizamos la fisiopatología a diferentes niveles abordando los aspectos anatómicos, moleculares y genéticos, así como su importancia en el desarrollo de los síntomas. Estos conceptos son la base de los nuevos tratamientos que hoy se desarrollan. Palabras clave: enfermedad de Alzheimer, fisiopatología. Pathophysiology of Alzheimer’s disease ABSTRACT Alzheimer disease is the most common cause of dementia. Its pathological land marks are the extracelular accumulation of amyloid plaques and the intracellular neurofibrilar tangles. In this paper we review the pathophysiology at anatomical, molecular and genetics levels and analyze the importance for developing symptoms. These concepts are the base for future treatments. Key words: Alzheimer’s disease, pathophysiology. ARTÍCULO DE REVISIÓN INTRODUCCIÓN La EA es la cuarta causa de muerte en países desa- rrollados y la primera causa de demencia, presente entre 40 y 50% de los casos. Es la más frecuente de las neurodegeneraciones. Hoy en el mundo existen más de 24 millones de personas con demencia y se estiman 4.6 millones de casos nuevos cada año. Con el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población se espera que estas cifras se dupliquen para el año 2040. La presencia de placas seniles (PS) y ovillos neurofibrilares (ONF) constituyen los marcadores bioló- gicos de la EA. Sin embargo, la etiología de las formas esporádicas, los mecanismos de acumulación de las PS y los ONF, la relación entre éstos y su peso en el deterioro cognitivo permanecen en estudio. En los últimos años se han acumulado nuevos conocimientos que nos propone- mos revisar en este artículo. ANATOMÍA PATOLÓGICA La EA se caracteriza a simple vista por una afecta- ción cortical con respeto de estructuras subcorticales. Se observa una disminución de la transparencia y fibrosis de las leptomeninges, con grandes lagunas subaracnoideas por los espacios dejados entre los surcos cerebrales. Al retirar las meninges se muestra un cerebro pálido con dis- minución del peso (aproximadamente 800 g contra 1,300 a 1,700 g en el adulto normal) con atrofia global, bilateral y simétrica de ambos hemisferios, con circunvoluciones atrofiadas y surcos aumentados que en ocasiones dejan ver la profundidad de los valles, con mayor afectación fronto temporo parietal (áreas de asociación) y con res- peto relativo de áreas sensoriomotoras primarias y lóbulo paracentral. La región más comprometida es la cara mesial del lóbulo temporal que muestra signos de esclero- sis. Se observa un aumento del volumen de los ventrículos. Aunque no definen la enfermedad, usualmente exis- ten cambios en la sustancia blanca subcortical tanto en forma de leucoaraiosis como de pequeños infartos. MICROSCÓPICO Corroboran los hallazgos antes descritos. Se obser- van además cambios subcorticales de importancia tales como la despoblación neuronal del núcleo basal de Meynert, los núcleos del rafe, el núcleo ceruleus y lesio- nes en sustancia blanca. Las dos lesiones típicas que definen la EA son. Placas seniles (PS) Se observan en el intersticio, entre neuronas. Miden entre 20 y 100 micras y están constituidas por un núcleo o core cuyo principal componente es el beta amiloide (BA). Este núcleo se encuentra rodeado por neuritas degenera- das, microglias activadas y astrocitos que le dan un as- pecto de nido. Otras sustancias que conforman las PS son la alfa sinucleína (principal componente no amiloide), alfa 1 antiquimotripsina, alfa 2 macroglobulina, la apolipoproteína E, ubiquitina y las presenilinas. También Revista Mexicana de Neurociencia Mayo-Junio, 2008; 9(3): 196-201