Historia Mexicana, lxxv: 3 (299), ene.-mar. 2026, ISSN 2448-6531 DOI: https://doi.org/10.24201/hm.v75i3.4880 Mauricio Tenorio Trillo, La historia en ruinas. El culto a los monumentos y a su destrucción, Madrid, Alianza Editorial, 2023, 208 pp. ISBN 978-841-148-462-6 La historia en ruinas, el libro más reciente del historiador Mauricio Tenorio Trillo, es un llamado desde su profesión y talento –eso que llama “historiar”– a replantear uno de los fenómenos que sin duda definen el presente global: esa “fiebre” que está tumbando estatuas y monumentos por doquier, con miras a descolonizar, despatriarcalizar y liberar de la sombra de variopintos pasados incómodos y violentos al espacio público. A través de cuatro capítulos, que bien pueden leerse como ensayos independientes, Tenorio lleva de la mano al lector en una gran y diver- tida caminata por las calles de una cantidad impresionante de ciudades del mundo en diferentes momentos de su historia. La presencia des- balanceada de las ciudades en las que transita el propio autor, quien se autodenomina un “huarache suelto”, no es una casualidad: la Ciudad de México, Chicago y Barcelona, y en especial sus barrios céntricos y ligados a la vida intelectual, son sus terruños predilectos. Pero la caminata pasa también por Morelia, Washington D.C., Boston, Fila- delfia, Richmond, Alcalde, París, Moscú, Berlín, Rotterdam y Santo Domingo, por sólo nombrar algunas. Si bien camina por todas estas latitudes, Tenorio coloca el ímpetu iconoclasta actual en un contexto histórico y geopolítico preciso. Muestra que las estatuas figuran como parte de procesos rituales que atraviesan sociedades y culturas específicas que les han rendido culto, y que creen en su poder y, por ende, temen o celebran su destruc- ción como actos de transformación política y social inminente. Sin embargo, la verdadera iconoclastia para el autor no está en destruir los monumentos del pasado, sino en asumir que éstos, y por ende su permanencia o desaparición, no producen mayores efectos. A pesar de las intenciones y de los deseos de quienes los imaginan, producen, pagan, y mantienen, historiar estas obras revela que son en realidad ruinas desde que se conciben. Por lo tanto, son materia dispuesta para