< r L h-2 Ausencia de imperio, ¿salvación de las naciones? Slobodan S. Pajovic Jean Meyer [...] y las aguas en esta tierra natal suya, se derramaban hacia Occidente, hasta el Neretva y el Adriático, y por otro lado, hacia Oriente, por el Drina al Sava y al Danubio, hasta el mar Negro- Milorad Pavic, La cara interna del viento tn el este de Europa las naciones modernas han sido creadas a partir del siglo XX, y se siguen creando hasta la fecha, en el marco de la desintegración de los imperios otomano, Habsburgo, ruso y —I soviético, ellos mismos herederos del Imperio Romano de Orien- f" — "^ te: Bizancio. En varias etapas de esa historia y siempre que se vino abajo el poder central (imperial), el conflicto étnico surgió con fuerza, marginando los demás aspectos del problema. Los Balca- nes no son sino otro caso de la misma problemática, marcada pof y el encuentro entre imperios, naciones (en el sentido étnico) y ci- vilizaciones: latina, bizantina, otomana, moscovita. La vieja fron- tera política entre el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente, prolongada por la frontera religiosa entre cristianismos latinos y ortodoxos, corre del mar Blanco al Adriáti- co y ha cobrado nueva vida tras la caída de la URSS y de su peque- ño doble, Yugoslavia. Antaño, la multiplicidad de etnias, naciones, lenguas y comu- nidades en el espacio centroeuropeo y balcánico parece haber lle- vado una existencia menos conflictiva gracias a las estructuras políticas imperiales. En 1918 murieron aquellos tres imperios ri- vales, pero su desaparición no trajo paz ni felicidad a las naciones supuestamente liberadas de su yugo. Hoy debemos cuidarnos de no caer en la idealización aposteriori de una edad de oro imperial' Cu