Conflictos sociales, economía y aprobación del gobierno:
Las lecciones del caso Bachelet para el caso Piñera
Sebastián Valenzuela, MA, PhD(c)
Universidad de Texas en Austin
sebastianvalenzuela@mail.utexas.edu
http://www.academia.edu/SebastiánValenzuela
@SebaValenz
La economía crece, el empleo mejora pero la aprobación de la gestión presidencial va en bajada y los
conflictos sociales imprevistos dominan la agenda. Peor aún, las circunstancias fuerzan al Ejecutivo a
un cambio de gabinete anticipado. ¿Suena conocido? Estamos hablando, obviamente, de lo que vivió
Michelle Bachelet en los dos primeros años de su gobierno.
El que Bachelet terminara con el 84% de apoyo, según datos de Adimark GfK, sorprendió a pocos. Ni
los problemas del terremoto del 27/2 ni el salto en el desempleo por la crisis económica mundial
mermaron la sólida popularidad de la presidenta. Lo que sí es realmente sorprendente es que tan
sólo un año y medio antes, en agosto de 2008, más del 45% de los encuestados rechazaba su
conducción del gobierno (para poner la cifra en perspectiva, este porcentaje de rechazo es casi el
mismo que tiene actualmente Sebastián Piñera). La magnitud del desplome y posterior repunte de la
aprobación de Bachelet constituye una fascinante incógnita en el estudio de la opinión pública
chilena. Ello ya es motivo suficiente para realizar un análisis pormenorizado de la fluctuación en la
popularidad presidencial. Dadas las actuales circunstancias, este ejercicio cobra aún más
relevancia.
Para los estrategas políticos, poder anticipar los contornos de la opinión pública es tarea esencial
para alcanzar el éxito electoral de sus partidos y candidatos. Pero para quienes estudiamos estos
temas, el ejercicio predictivo es menos interesante que el explicativo. La razón es sencilla. Dar con un
modelo exacto que prediga cómo fluctuará la aprobación presidencial es una quimera. Pero es
enteramente posible—y deseable—desarrollar un modelo que explique por qué la opinión pública
evolucionó de la manera que lo hizo en determinado período. Con ello, todos (partiendo por los
asesores del segundo piso de Piñera) podemos sacar lecciones que nos permitan entender mejor qué
mueve a la opinión pública. Es lo que haré aquí usando los datos mensuales de aprobación
presidencial recogidos por Adimark GfK vía encuesta telefónica a una muestra representativa de
residentes en zonas urbanas.
***
Todos los meses, entre marzo de 2006 y marzo de 2010, Adimark GfK hizo la siguiente pregunta:
“Independiente de su posición política, ¿usted aprueba o desaprueba la forma como Michelle
Bachelet está conduciendo su gobierno?” Como indica la Figura 1, tanto al inicio como al final de su
gestión, el porcentaje de aprobación de Bachelet superó ampliamente el de desaprobación. No hay
que ser un mago de la estadística para darse cuenta que la “revolución pingüina” de mediados de
2006, la puesta en marcha del Transantiago en el verano de 2007, las protestas de la CUT en el
invierno de ese año, y otros episodios similares coinciden con las épocas más negras de la
popularidad de Bachelet.
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