TRABAJOS DE PREHISTORIA 60, n.O 1, 2003, pp. 183 a 194 RECENSIONES Y CRÓNICA CIENTíFICA JOSEPBALLART HERNÁNDEZ y JORDI JUAN 1 TRESSERAS: Gestión del Patrimonio Cultural. Ed. Ariel, S.A. Barcelona, 2001, 238 pp., ISBN: 84-344- 6643-0. FRANCISCA RERNÁNDEZ RERNÁNDEZ: El Patri- monio Cultural: la memoria recuperada. Ed. Trea, S.L., Gijón, 2002, 462 pp., ISBN: 84-9704-036-8. Desde 1990, la literatura científica sobre Patrimonio Cultural o Histórico (PC) no ha parado de proliferar en España. En la actualidad, resultan cotidianas las publi- caciones, congresos, cursos e incluso másteres en pe. Dentro de este contexto, no es de extrañar que surjan libros intentando abarcar la temática en suconjunto (ver Campillo 1998, González-Varas 1999 o Leguina y Ba- quedano 2000) como es el caso de los dos que aquí se van a reseñar. Ambos de publicación reciente y bajo tí- tulos parecidos: uno, el de Ballart y Tresseras (ByT), haciendo énfasis en la tan citadaGestión de este tipo de Patrimonio, yel otro, de Hemández (FH), haciéndolo en su revalorización, esa "memoria recuperada". Los títulos también reflejan el enfoque que se le da a los contenidos: mientras el libro deBT insiste en cómo debe ser la gestión del PC en el presente y futuro, el de FH,opta por el hilo histórico, haciendo hincapié en el nacimiento de las medidas sobre el PC, centrándose en su descripción y contextualizáción. De la misma mane- ra, las introducciones, prólogo breve y concreto en BT, síntesis de contenidos en el libro de FR, dejan dara esta característica. Probablemente también sea esta diferen- cia de enfoque la que haya motivado que el libro de EH tenga más del doble de páginas que el de ByT. Apesar de algunas diferencias formales, ambos tex- tos van a ordenar sus contenidos de manera similar. ByT comienzan con la definición del PC y de qué entienden por su gestión, para continuar con el análisis histórico de su origeny evolución conceptual hasta el presente (la parte). Es en esta continuación donde se puede enlazar con el libro de FH,que aunque va a hacer una escueta referencia al concepto de pe, prefiere que sea lahisto- ria quien lo vaya definiendo (Capítulos 1 y 2). Posterior- mente, FH vuelve a retomar dicho concepto, pero ya desde una perspectiva legal, dentro de la normativa es- pañola en lo que es su capítulo tercero. Por su parte, las legislaciones también son el principio del segundo apar- tado del libro de ByT, aunque éste comienza dando un marco general delos organismos que directamente afec- tana la gestión del PC, pronto se pasa a las legislacio- nes nacionales e internacionales. Así, ByT dedican su segunda parte, la más extensa del libro, a lo que son las bases de la gestión del PC. Igualmente, FH, tras tratar la normativa española, prosigue definiendo y desarrollan- do 10 que entiende por gestión delPC (Capítulo 4), co- menzando ya·aquí a introducirse dentro del ámbito eu- ropeo, dando el salto a las medidas y normas internacio- nalesen su capítulo quinto. El conjunto de estos tres capítulos constituye también, el grueso del libro de FR. Finalmente, en ambas autorías se coincide en dejar para el final la difusión del PC (Capitulo 7 de FH y 3 a parte de ByT). Contrariamente a estas primeras semejanzas en cuanto a organización, la diferencia de orientación, Como se adelantaba con el título, va a hacer que las te- máticassean comentadas y analizadas de una manera totalmente distinta en la mayoría de los casos. En rela- ciónconel tratamiento histórico del nacimiento del concepto de pe, se puede decir que ByT hacen unresu- men bastante concreto y clarificante sobre el mismo. Por su parte, en FR, a pesar de que se recogen práctica- mente todos los aspectos sobre la temática que tratan ByT,el texto resulta bastante más denso y extenso, aportando mayor número de datos e informaciones, re- marcando los círculos de poder y elites intelectuales donde las nociones del PC que hoy tenemos se fueron gestando. Desde esta perspectiva, podría considerarse más interesante para alguien que se inicia en estos te- mas, comenzar por leer ByT, para posteriormente pro- fundizar con la lectura, algo más compleja, de FH. Pero además, FH vaa dedicar prácticamente un capítulo en- tero al S. XIX español y a la introducción y desarrollo del PC en nuestro país. Este último aspecto puede con- siderarse una de las características constantes del libro de FR, donde el caso español casi siempre será protago- nista; en cambio, ByT prefieren Una visión más global, y aunque también tratan y destacan aspectos del PC en España, en general, vana tener miras más internaciona- les. Tanto es así, que BT cierran su visión sobre la for- mación de la concepción actual del PC en el presente, recorriendo todo el S. XX e incluso añadiendo una tipo- logía de los principales modelos de museos existentes según materias. Como he adelantado, los capítulos siguientes de am- bos libros, se centran en las legislaciones, gestión y or- ganizaciones principales del PC. Mientras H comienza con la evolución hasta la actualidad de la legislación española, ByT prefieren hacerlo desarrollando cuáles son las principales instituciones representantes del PC en todo el mundo y qué tipo de documentos emiten. La esquematizaciónysfntesis de instituciones ydocumen- tos de la obra de BT se agradecen, aunque quizás haber detallado y explicado un poco más estos aspectos hubie- ra mejorado su comprensión. También es de agradecer el listado de legislación española sobre PC que incluyen estos dos autores, pero se echa en falta un mayor deteni- miento en estas normas e incluso mayor reflexión sobre T. P., 60, n.O 1,2003