[Publicado en: Romero Bachiller, Carmen őEl ex“tism“ de l“s cuer”“s y la fetichización de la mirada en la producción de las «mujeres inmigrantes» como «otras»Œ [Bodies Exotism and Gaze Fetishisation in the Pr“ducti“n “f ŎI’’igrant W“’enŏ as ŎOthersŏ], in María José Sánchez Leyva and Alicia Reigada (eds.) Crítica Feminista y Comunicación (pp. 186-214), Sevilla: Comunicación Social, 2007. ISBN: 84-96082- 39-3] 1 El exotismo de los cuerpos y la fetichización de la mirada en la producción de las «mujeres inmigrantes» como «otras» Carmen Romero Bachiller La continua producción de fronteras entre unos cuerpos y ciertos «otros», entre determinados estados-nación y «otros», con su apariencia de estabilidad y pretensión de seguridad, ocupa una parte fundamental en la constitución de posiciones concretas de cuerpo-sujeto. El reconocimiento de ciertos cuerpos como «marcados» requiere de múltiples relaciones, ordenamientos y mediaciones técnicas que delimitan distintas posiciones de forma jerárquica. Frente a los cuerpos «no-marcados», aquellos presentados como «marcados» son reiterada y compulsivamente incorporados a su condición de «otros». Delimitados como «extraños» para la sociedad-nación de acogida, es a través de cuestiones tan diversas como miradas, paternalismos, controles policiales, insultos; desconfianzas, inseguridades, vulnerabilidad, miedos; explotación, criminalización, acosos o incluso violencia física que se hacen las diferencias jerárquicamente ordenadas y que las fronteras que delimitan a esos «otros» se estabilizan. Evidentemente no todos los mecanismos señalados tienen el mismo peso, pero por sutiles que puedan parecer, todos ellos trabajan en la estabilización hegemónica de ciertas «marcas» de diferencia inscritas en prácticas cotidianas reiteradas. Estas diferencias se reactualizan continuamente en la producción de fronteras que marcan ciertos cuerpos como propios de ciudadanos, y ciertos cuerpos como propios de extraños (Ahmed, 2000). De esta forma, los cuerpos «inmigrantes» vienen a ser reconocidos como «cuerpos fuera de sitio», como extraños (Ahmed, 2000: 55), mientras que a ciertas personas «nacionales blancos»se les reconoce un «derecho de ser», un cierto status aparentemente no-marcado, pre-dado y no cuestionadocomo