La reflexión teórica sobre la enseñanza y el aprendizaje de la arqueología en la universidad es muy reciente en la disciplina, apenas poco más de dos lustros, y su desarrollo ha sido desigual según los países y las tradiciones arqueológicas. Ruiz Za- patero ha elaborado un texto con ideas centrales muy claras y bien argumentadas, que sostienen só- lidamente la necesidad de un Grado de Arqueología en España. Establece las bases de un nuevo curri- culo, disecciona los principios básicos de su estruc- tura y desbroza, al mismo tiempo, las tareas pen- dientes que afectan a la enseñanza de la arqueolo- gía en la universidad. Para esta labor, hay que ser un gran conocedor de la tradición arqueológica mundial, de nuestra propia trayectoria académica y dominar al mismo tiempo el importante caudal bibliográfico que se ha ido generado en los últimos diez años. La propuesta debe acogerse con entu- siasmo y agradecimiento. El reto de conseguir una titulación propia mere- ce todos los esfuerzos posibles, y foros de reflexión entre los propios especialistas, como el reciente- mente coordinado por Jimeno y Ruiz Zapatero (VV.AA. 2005), hacen mucha falta. La complejidad de la disciplina, su demanda social, la necesidad de contar con titulados que permitan cumplir la legis- lación vigente, la urgencia de converger con Euro- pa y la existencia de un profesorado numeroso y cualificado, son argumentos más que suficientes para defender la creación de un Grado de Arqueo- logía y poder contar así con un título específico (Querol 2005). De no ser así, la enseñanza se degra- dará, la divergencia con Europa será más que una realidad y no se conseguirá disponer de los especia- listas necesarios para investigar, conservar y divul- gar el rico patrimonio arqueológico español, uno de los más importantes del mundo. No es mi intención hacer un comentario particular a cada uno de los apartados que componen este ensayo en torno a la enseñanza y el aprendizaje de la Arqueología en la España del siglo XXI, sino más bien, añadir un co- mentario general y unas breves reflexiones que han ido surgiendo al hilo de su lectura. Los decretos de Grado y Posgrado que fueron aprobados por el Mi- nisterio de Educación y Ciencia en enero de 2005, aluden concretamente a la necesidad de dotar a la enseñanza universitaria en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) de una triple función: docencia, investigación y capacitación profesional. Articularé mi texto en torno a dichas cuestiones. En los próximos años tenemos retos muy impor- tantes, y uno de ellos será captar estudiantes. El fu- turo que espera a las universidades será cada vez más competitivo y las encuestas sobre la calidad de las universidades será algo habitual, el número de estudiantes será determinante desde el punto de vis- ta administrativo, y aumentando su número también aumentarán las posibilidades de buenos estudian- tes. Pero, antes que nada, deberíamos tener muy claro lo que se precisa para un Grado de Arqueolo- gía: estudiantes motivados y con ganas de apren- der, con una relativa idea de lo que quieren estu- diar, con tiempo suficiente para dedicarse a ello y buenos profesores que los guíen con eficacia. Con el modelo de crédito europeo, el ECTS (European Credit Transfer System), la contabilidad ¿Qué arqueología para mañana? Which archaeology for tomorrow? Jesús ÁLVAREZ-SANCHÍS Departamento de Prehistoria. Universidad Complutense. Profesor Aranguren s/n, E-28040 Madrid jralvare@ghis.ucm.es ¿Qué arqueología enseñar en la universidad del siglo XXI? 242 Complutum, 2009, Vol. 20 (2): 225-254