1 COMLOC 2004 Perversión del “no-lugar” Francisco Javier Gómez Tarín Universitat Jaume I. Castellón fgomez@fis.uji.es Bloque temático: Efectos de las nuevas tecnologías en el ámbito local Un operador telefónico francés (Free) ofrece por 30 al mes (cuota plana) televisión (más de 50 cadenas, las especiales en pago por visión, lógicamente), navegación por Internet con un ancho de banda de 2 Mbytes (que aumenta si el televisor no está siendo usado hasta 5 Mbytes como mínimo) y teléfono fijo (todas las llamadas locales y nacionales gratuitas). No es broma: he usado la línea de Internet y el teléfono, he visto las cadenas de televisión, y doy fe de ello. Además, en la relación mensual de utilización telefónica, figuran los números a los que se ha llamado con el coste explícito de “0”. ¿Cómo es posible una oferta de estas características (en nuestro país Wanadoo - ojo, que es France Telecom, de la que Free es competidora directa-, da por 36 llamadas gratuitas a todo el territorio nacional e Internet en banda de 512 bytes, pero nada de televisión, y además hay que mantener la cuota de Telefónica, unos 18 adicionales al mes)? Lo hace posible, ni más ni menos, que todo el proceso es a través de Internet, teléfono incluido, pero de forma transparente para el usuario. Las cosas cambian. ¿No es así?. Pues bien, esto nos da pie para hablar de las modificaciones que se están produciendo en los últimos tiempos a consecuencia de las nuevas tecnologías y, más concretamente, de la creciente digitalización (¡horrorosa calificación para algo que es preferible asimilar a la virtualidad!). Nuestra sociedad actual ha cambiado radicalmente, o está en vías de cambio, por un terrible e irreversible ascenso de la virtualidad, que acompaña a la digitalización de los medios. ¿Podíamos imaginar antaño un espectador omnisciente, individualizado, con capacidad para ver todo en tiempo real? No, salvo que fuera Dios, el ojo divino; o bien nosotros mismos, en la sala oscura del cine, atrapados en el mecanismo de identificación y ejercitando esa mirada de un “sujeto trascendental” por delegación que tenía un tiempo prefijado -el de la proyección- pero luego nos permitía retornar a nuestra cotidianidad. Cuando estábamos viendo una película, nuestra situación no era