1 El origen evolutivo de la racionalidad humana Antonio Diéguez Universidad de Málaga dieguez@uma.es ______________________________________________________________________ Penúltimo borrador. Publicado en: Pérez Ransanz, A. R. y A. Velasco (eds.), Racionalidad en ciencia y tecnología. Nuevas perspectivas iberoamericanas, México: UNAM, 2011, pp. 179-191. ______________________________________________________________________ ¿De dónde surge la lógica en la cabeza humana? Seguramente de lo ilógico, cuyo imperio debió se inmenso originariamente. Pero innumerables seres que inferían de forma distinta a como lo hacemos nosotros ahora, habrán sucumbido: ¡Siempre podría haber sido más verdadero! Quien, por ejemplo, no supo encontrar con la frecuencia suficiente lo “igual” respecto a la alimentación o al animal enemigo, quien fuera así demasiado lento para subsumir, demasiado cuidadoso en la subsunción, tenía menores probabilidades de seguir viviendo que quien en todo lo semejante adivinara la igualdad. Pero esta disposición preponderante a tratar lo semejante como igual –una disposición ilógica, pues no hay en sí cosas iguales– es la que ha generado todos los fundamentos de la lógica. Nietzsche, La gaya ciencia, § 111. Algunas de las explicaciones que los filósofos dan de la racionalidad/irracionalidad son inmensamente lúcidas; sin embargo, para apreciar su lucidez, han de considerarse como explicaciones completamente hipotéticas, pues no guardan ninguna relación con este mundo. David y Ann Premack, Original Intelligence, p. 129. La tesis que pretendo defender en este trabajo no debería ser a estas alturas una tesis demasiado contestada pese a chocar con los presupuestos de buena parte de la tradición filosófica. En pocas palabras esa tesis dice que la racionalidad, lejos de ser el rasgo definitorio, la diferencia específica, del ser humano –lo que separa a nuestra especie del resto de las especies animales–, es más bien una característica que, al igual que otras características constitutivas de nuestro fenotipo, la especie humana ha heredado de otras especies ancestrales, y que esa trayectoria evolutiva tiene relevancia filosófica para entender precisamente cuál es la naturaleza y el alcance de la racionalidad humana. No se trata, pues, de otra cosa que de ofrecer un enfoque naturalista, basado en la biología evolucionista y en ciencias biológicas afines (primatología, paleontología, etología cognitiva, etc.), de la razón. Claro está que para hacer algo así conviene precisar de antemano qué significado vamos a atribuirle al concepto de racionalidad, porque una concepción demasiado restrictiva de dicho concepto podría poner serios obstáculos a nuestra tesis, mientras que